
CHILECITO, (De nuestra agencia). El 2018 fue un año donde dos personas ligadas a Sañogasta, cada una en su contexto histórico, son reconocidas para la Iglesia y encaminaron su paso a la Beatificación, según decretos del papa Francisco.
Wenceslao Pedernera fue considerado “Mártir de la Iglesia” y sor Leonor de Santa María Ocampo, declarada “venerable” por sus virtudes heroicas, pero, a pesar de las distancias temporales y sociales, tienen en común su paso por el pueblo de Sañogasta en momentos importantes de su vida.
El bello pueblo de Sañogasta tuvo dos noticias de gran relevancia para los creyentes de allí. El año pasado, por un lado, en mayo, la declaración de “Venerable” de sor Leonor de Santa María Ocampo, que nació en una cueva, en el cerro Famatina y pasó su infancia en Sañogasta; y, por otro lado, el laico Wenceslao Pedernera que, junto a monseñor Enrique Angel Angelelli y los padres Carlos Murias y Gabriel Longueville, fueron considerados “Mártires de la Iglesia”.
Sor Leonor
Su nombre, antes de recibir los hábitos religiosos era Isora Ocampo (1841-1900), según su biografía “nació el 15 de agosto de 1841, en un campo cercano al cerro Famatina de la provincia de La Rioja, en medio de guerras civiles y con peligro para la vida de su familia. La única hija de don José Ramón, Solana, casada con don Juan Santiago Amaranto Ocampo, estaba a punto de dar a luz. En esas difíciles circunstancias, nada mejor que refugiarse en el cerro Famatina. Allí, en las soledades majestuosas del llamado “Campo de Cosme”, donde hay un refugio para los animales y había vertientes de agua, nació Isora del Tránsito”.
Asimismo “pasó su infancia en torno a Sañogasta (1841-1854), donde su madre había heredado el “mayorazgo” de los Brizuela y Doria. Desde pequeña prefirió la soledad y el silencio. Junto a su familia participó desde pequeña en las devociones populares y practicó la caridad con los más pobres, como ella misma lo cuenta. A los 7 años aprendió a leer y, en adelante, su personal afición a la lectura le brindará una buena formación religiosa. Con sólo 8 años perdió a su madre y quedó al cuidado de su padre, hermanos y familiares; desde entonces confió su vida a la Virgen, que sería su madre para siempre”.
Luego “al demorarse su deseado ingreso al convento dominico de Santa Catalina de Siena (Córdoba), hizo voto privado de castidad con el padre Paulino Albarracín OP, su confesor y guía por varios años. Y cuando por fin hubo un sitio para ella en ese monasterio, tuvo que dejarlo en lugar de otra candidata, por carecer de dinero para la dote. Cuando luego se dio otra vacante, se atrevió a pedir limosna entre los conocidos, con la oposición y las amenazas de su familia. Pudo cumplir su deseo de ingresar al monasterio Santa Catalina, en junio de 1868, donde tomó el hábito con el nombre de sor Leonor de Santa María”.
Wenceslao Pedernera
Por su parte el laico Wenceslao Pedernera, junto a su mujer y sus hijas, llegó en 1973 y se afincó en Sañogasta, enamorado del paisaje y de la comunidad toda. Antes había pasado por San Luis (donde nació), Mendoza, realizando diferentes trabajos.
“Se muda cerca de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Sañogasta, donde era párroco el padre Andrés Seriec. Wenceslao continúa su trabajo con el Movimiento Rural de Acción Católica de la diócesis. Es allí donde comienza a recibir amenazas.
Una noche esperaban al padre Andrés a cenar, pero no llegó. Siendo la madrugada del 25 de julio de 1976, a las 2:45, golpearon la puerta de su casa. Asustada Coca le pide que no atienda, a lo que Wenceslao responde que podría ser alguien que necesitara un favor. Abre la puerta y cuatro hombres encapuchados descargaron sus armas en él, frente a su esposa e hijas.
El fray Antonio Puigjané le administró los últimos sacramentos y relató que Wenceslao sólo tuvo palabras de perdón a sus atacantes, invitando a su familia también a no tener rencor. Partió a la Casa del Padre ese mismo día, a las 15”, según se informa de la página de Acción Católica.