
En la mañana de ayer inició, por fin, el nuevo juicio contra los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura cívico-militar en nuestra Provincia, luego de que se suspendiera cuatro veces. En la oportunidad, se les leyó las imputaciones a los 11 acusados (originalmente eran 14) y se comenzó con las declaraciones de los testigos víctimas.
En la mañana de ayer inició, por fin, el nuevo juicio contra los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura cívico-militar en nuestra Provincia, luego de que se suspendiera cuatro veces. En la oportunidad, se les leyó las imputaciones a los 11 acusados (originalmente eran 14) y se comenzó con las declaraciones de los testigos víctimas.
Pese a estar previsto el inicio a las 9, la audiencia se demoró casi una hora por el faltante de uno de los jueces integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja, lo que hizo acrecentar aún más la expectativa por el inicio de uno de los juicios más esperados, no sólo por su importancia, sino por las reiteradas postergaciones que tuvo desde que la causa fue elevada a debate hace más de dos años.
Finalmente, poco antes de las 10, el juez José Quiroga Uriburu, presidente del Tribunal, dio por comenzada la audiencia. En la sala ya se encontraban ubicados en sus lugares la titular del Ministerio Público Fiscal Federal, Virginia Miguel Carmona, su colega Rafael Veliz Ruiz; el representante de las secretarías de Derechos Humanos de la Nación y también de la Provincia, Claudio Orosz; las querellantes particulares María Elisa y Viviana Reynoso, y Adriana Mercado Luna; como así también los defensores oficiales, José Nicolás Chumbita y Juan De Leonardi, y el defensor particular Juan Carlos Pagotto.
Vale remarcar la gran concurrencia de público, entre familiares, amigos y medios de comunicación.
Lectura de hechos e imputaciones
La primera en tomar la palabra fue la doctora Miguel Carmona, quien comenzó a leer los alegatos de apertura, los hechos que se juzgarán en el debate, que son en su mayoría los casos que quedaron pendiente de la primera “Megacausa”, y luego las imputaciones de cada uno de los 11 acusados: Aldo Lenin Salas, Ramón Miguel González, Luis Enrique Videla y Alfredo Solano Santacrocce, presentes en la sala; mientras que a través del sistema de videoconferencias, comparecieron Miguel Angel Chiarello, desde el cuartel de Gendarmería de Concordia, Entre Ríos; José Félix Bernauss, Roberto Reinaldo Ganem, Adrián Juan Pelacci, Heliberto Goenaga y Leonidas Carlos Moliné, desde la Cámara de Casación Penal de Comodoro Py en Buenas Aires; y Ricardo Angel Pezzeta, detenido en el penal de Campo de Mayo, Buenos Aires.
Posteriormente, tomó la palabra Orosz, quien adhirió a los alegatos expresados por Fiscalía, pero con la intención de “adelantarse” a los planteamientos “que seguramente va a usar la defensa”, pidió al Tribunal que considere a los hechos ocurridos en el 1975 como crímenes de lesa humanidad, pese a ser anteriores al golpe de estado del 24 de marzo del 76, porque “así lo dispuso la Cámara de Casación Penal de la Nación, la cual en un fallo determinó que la Argentina existen crímenes de lesa humanidad desde septiembre del 74’”. Por su parte, las querellantes particulares expresaron su coincidencia con ambos planteamientos.
Por último, el doctor Pagotto, defensor de varios de los imputados, sólo solicitó que “la Fiscalía no haga valoraciones políticas. Esa no es su función”.
Primeras declaraciones de víctimas
Luego de un breve cuarto intermedio, se citó a cada uno de los imputados para confirmar sus datos personales y se les consultó si querían utilizar su derecho a declarar ante los jueces, pero los 11 se abstuvieron de hacerlo.
Ya en horas de la tarde, se dio por iniciada la etapa de presentación de las pruebas testimoniales, siendo Lucila Maraga de Gómez la primera testigo víctima en declarar.
La mujer recordó cómo en abril del 75 fue detenida junto a su marido, “Lucho” Gómez, por un comando clandestino y llevados a la sede de la Policía Federal de entonces, por calle Adolfo E. Dávila, en donde vivieron las primeras brutales torturas.
En su testimonio, Lucila describió el calvario físico y psicológico a la que fue sometida durante sus años de detención, además de los abusos sexuales sufridos, testimonio que ya había realizado en la primera “Megacausa” y que sirvió para que en la sentencia, los jueces tuvieran en especial consideración los delitos contra las mujeres.
Por último, vale señalar que en la mañana de hoy continuará el debate y se espera que el juicio dure, por lo menos, un mes.