
Representantes de ocho países firmarán el documento que instará a los cancilleres a iniciar una ronda de negociaciones para crear el nuevo espacio regional este mismo año. Por qué Bolivia, Surinam y Uruguay no lo respaldan.
La pulseada ideológica regional entre gobiernos de izquierda y presidencias de centro derecha tendrá este viernes un nuevo round diplomático en el Palacio de la Moneda, que ahora ocupa Sebastián Piñera y hace cincuenta años ocupó Salvador Allende.
Los retazos del legado de Hugo Chávez, Evo Morales y Néstor Kirchner, arquitectos de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se enfrentarán con la posición política de Jair Bolsonaro, Mauricio Macri e Iván Duque, que avalan la creación del Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur), un organismo multilateral que pretende defender la integración regional, escapar a los liderazgos hegemónicos y promover la democracia real en el Cono Sur.
“Unasur ya murió, de manera literal, y el Prosur es un foro que servirá para evitar que lleguemos a Venezuela”, dijo Bolsonaro a los periodistas cuando arribó a Santiago de Chile.
El entierro del Unasur y la eventual creación del Prosur es un nuevo capítulo de la disputa ideológica regional a través de la diplomacia multilateral. Cuando Chávez, Morales y el matrimonio Kirchner imponían la agenda de América Latina, el Unasur funcionaba como una entidad costosísima que aceitaba las relaciones con Cuba, Rusia, Irán y China. Chávez con su petróleo financiaba al Unasur, que actuaba como una línea de defensa multilateral y dialéctica frente a los planes de Estados Unidos.