
Con 29 años de implementación en cada rincón del país, el programa ProHuerta, dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), promueve el acceso a una alimentación saludable de los sectores más vulnerables de la sociedad a través de la autoproducción de alimentos en huertas orgánicas.
ProHuerta es un de los programas sociales más importantes de producción y desarrollo. Comenzó a implementarse el 3 de agosto de 1990 en el Gran Buenos Aires, Rosario, Santa Fe y Mendoza, y de a poco fue expandiéndose por todo el territorio nacional para beneficiar a familias en situación de vulnerabilidad mediante el acceso a una alimentación nutritiva y saludable.
Con ocho Agencias de Extensión, y testigo de numerosas historias, experiencias, sueños y anhelos, el programa se desarrolla en toda la provincia de La Rioja a través de técnicos del INTA especializados en agroecología.
Para conocer más sobre esta importante política pública, cuyo objetivo es garantizar la soberanía y seguridad alimentarias, EL INDEPENDIENTE visitó la Agencia de Extensión Rural (AER) INTA La Rioja, ubicada en calle Saavedra Nº 2.074 en el barrio 25 de Mayo Norte, y dialogó con la técnica de ProHuerta y responsable de Prensa del Instituto, María Fernández Valdez, y con promotores voluntarios de diferentes barrios.
“El programa se implementa hace 29 años, la zona de influencia de esta Agencia abarca a Capital, Sanagasta e Independencia, me acompañan en el equipo Andrea Carrizo, Analía Carpio y Maximiliano Yanini y además contamos con la colaboración de toda una red de promotores voluntarios e instituciones y organizaciones de la sociedad civil”, expresó Valdez en principio.
Seguidamente indicó que “el propósito de ProHuerta es mejorar la calidad de vida de las familias que tienen problemas para acceder a una alimentación saludable, para ello se promueve una dieta diversificada y equilibrada mediante la autoproducción en pequeña escala de alimentos frescos por parte de sus destinatarios”.
“Las huertas pueden ser de autoconsumo a nivel familiar, escolar, comunitario e institucional y se complementan con el componente de aves que permite añadir a la dieta la proteína del huevo a partir de la crianza de pollitas ponedoras”, explicó.
En el mismo sentido la técnica del INTA hizo hincapié en que “articulamos con otros programas e instituciones, como son ‘Crecer Sanos’, ‘Primera Infancia’, con centros de salud, vecinales, merenderos y agentes sanitarios, en las escuelas capacitamos a los docentes para que sean ellos los que transmitan los conocimientos, tuvimos varias experiencias de trabajo muy lindas con proyectos tecnológicos de producción”.
Insumos y capacitación
Como se dijo anteriormente, ProHuerta está dirigido a familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. Para permitir su acceso a una alimentación saludable las Agencias de Extensión Rural les entregan kits de semillas que contienen 14 variedades de hortalizas no híbridas. La distribución se organiza en dos campañas anuales: “Otoño-invierno” y “Primavera-verano” en función a la estacionalidad de las diferentes especies incluidas.
“En este momento se está culminando con la distribución de los kits de otoño-invierno que traen semillas de acelga, habas, lechuga, remolacha, rabanito, cebolla de verdeo, brócoli, arveja, espinaca, perejil, zanahoria, repollo y de caléndula, que sirve como insecticida, entre otras especies”, precisó la técnica.