
La ceremonia será presidida por el obispo Dante Gustavo Braida y la participación de todo los sacerdotes de la diócesis. También se renovarán las promesas sacerdotales.
Como todos los años, hoy a las 19, el obispo Braida celebrará la misa crismal, oportunidad en que se bendecirán los santos óleos y la renovación de las promesas sacerdotales.
Es la celebración en la que, presidida por el Obispo y concelebrada con los presbíteros de la diócesis, se consagra el Santo Crisma y bendice los restantes óleos (aceites) de los catecúmenos y de los enfermos. El rito de esta misa incluirá la renovación de las promesas sacerdotales.
La Misa Crismal se lleva a cabo el Jueves Santo de cada año y es en la cual los sacerdotes renuevan sus votos, se consagra el Santo Crisma y se bendicen todos los óleos que se utilizarán durante el resto del año en los bautismos, unciones de enfermos, confirmaciones, entre otras celebraciones.
La Misa Crismal es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo, que ha de ser tenido como el gran sacerdote de su grey, y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él.
En dicha misa se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Esta solemne liturgia se ha convertido en ocasión para reunir a todo el presbiterio alrededor de su obispo y hacer de la celebración una fiesta del sacerdocio.
La palabra crisma proviene del latín chrisma, que significa unción. Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra en esta misa. Con esos óleos serán ungidos los nuevos bautizados y se signará a los que reciben el sacramento de la Confirmación. También son ungidos los obispos y los sacerdotes en el día de su ordenación sacramental.