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El costo más alto "por ser mujer" también se ve reflejado en las góndolas

Un mismo producto cuesta alrededor de un 15 por ciento más para mujeres que para los hombres. Dichos aumentos se observan fundamentalmente en artículos de perfumería, higiene personal y farmacia.



En este sentido, expertos en consumo admitieron a través de un informe que la desigualdad de género no solo se nota con fuerza en el ámbito laboral, donde las mujeres ganan un 23% menos  que los hombres, sino también en otros gastos cotidianos que terminan impactando en su economía. Cuando van al supermercado, por ejemplo, terminan pagando hasta un 15% más que ellos por el mismo producto.

En tanto, un equipo de medios El Independiente recorrió varios locales y se pudo observar no solo que algunos productos cuestan más, sino que hay más variedad de marcas en el caso de los hombres lo cual el costo es mucho más accesible al haber tanta diversidad de precios.

Del mismo modo se pudo constatar que en el caso de una maquina de afeitar común para mujer cuesta alrededor de 65 pesos, mientras que la misma marca para hombres cuesta alrededor de 45 pesos. En el caso de los desodorantes, para mujer cuesta alrededor de 80 pesos, mientras que para hombre se puede encontrar una diversidad de marcas que van desde los 65 hasta los 75 pesos. Lógicamente hay marcas más caras.

Lo más llamativo es el shampoo y acondicionador de hombre cuesta alrededor de 112 pesos mientras que para uso común (mujer) cuesta entre 150 a 180 pesos.

En el caso de los juguetes, si bien el precio es más  relativo, el mismo depende  de algunos personajes y marcas, se observa una tendencia de mayor costo en muñecos y juguetes para nenas más que para varones. Un set de artículos para hacer pulseras y collares cuesta 350 pesos y un set de elementos de trabajo como herrería y construcción para varones cuesta entre 190 a  250 pesos.

Para sorpresa de muchos, el dueño de una reconocida juguetería ubicada en pleno centro aseguró que “nos pasó por ejemplo en la fiesta de Reyes pasadas que unos papás le compraron una cocinita a un nene de 5 años, primero porque al pequeño le gustaba jugar a ser cocinero, le gusta hacer pan y masas junto a su papá que es pastelero. Y me pasó que las cocinas que vienen son en su mayoría de color rosa, por lo que me comprometí con la familia conseguirle una y lo hice, traje de Buenos Aires una que venía con ollas como si fueran de acero inoxidable”.

En cuanto al precio, el comerciante dijo que “hay productos para nenas que son mucho más costosos, pero es relativo porque hay autos o dinosaurios que cuestan un poco más que las muñecas. Pero sí pasa que una mochila para nena con carrito cuesta 100 pesos más que una de varón, pero tiene que ver con que el personaje que esta en esa mochila es mucho más popular y más nuevo que otro y la verdad hasta cuando uno las compra a costo el precio es distinto, pero en el caso de los juguetes es más dispar”, sumó el vendedor.

Continuando con la ejemplificación de precios, otro ítem icónico de este tipo desigualdad es el ibuprofeno, cuya versión femenina resulta un 15,46% más cara que la versión genérica teniendo la misma función: analgésico, antiinflamatorio y antipirético.

Cabe destacar que en el 2018 se presentaron dos proyectos de ley en el Congreso con el objetivo de regular la problemática del “impuesto rosa” en el país. Uno de ellos estuvo a cargo de Lucila Crexell, senadora nacional por Neuquén, y el otro pertenece a Cristina Fiore, senadora nacional por Salta, quien además propuso eliminar el IVA para todos aquellos artículos utilizados por el período menstrual.

Al respecto, Mabel Blanco, presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), sugirió  en un informe que “en cuanto a normas, creo que la Secretaría de Comercio debería velar por una competencia leal y sacar alguna resolución al respecto. Y la Dirección del Consumidor también debería apoyar con alguna normativa que plantee esto como una práctica perjudicial para las consumidoras mujeres”.

Ante este panorama, es fundamental chequear los precios de los productos para evitar pagar de más. El comparativo ayudará a establecer un precio de referencia y evaluar hasta dónde cederán las consumidoras para adquirir la versión femenina del producto en cuestión.  “En economía de género, el debate recién empieza”, dijo Damián  Di Pace, economista.