
Chilecito- (Enviados especiales) Dividida en nueve estaciones, por las que transitaban diariamente más de 600 vagonetas cargadas de oro, plata y cobre desde la mina La Mejicana hasta Chilecito, la mega estructura del Cable Carril se convirtió en un ícono de la Perla del Oeste.
Hoy convertida en Monumento Nacional, esta magnífica obra cumplirá en julio su 115º aniversario, resguardando aún entre sus hierros cientos de historias que resisten el paso del tiempo.
Con una longitud de 35 kilómetros en dirección recta, y conformado por 262 torres que alcanzan los 56 metros de altura, el Cable Carril Chilecito- La Mejicana es una admirable obra de ingeniería de principios del siglo XX, la cual resultó imprescindible para reemplazar el sistema de traslado a lomo de mulas de los preciados minerales desde las minas hasta los hornos de fundición.
Invitado por las Secretarías de Turismo Provincial y de Chilecito, EL INDEPENDIENTE arribó a la Perla del Oeste para conocer la historia de esta mega estructura que activó la actividad económica de la región.
En la oportunidad, este matutino recorrió las Estaciones Nº 1, denominada “Chilecito” y situada a 1.075 msnm, y la Nº 2 “El Durazno”, llamada así por el color ocre del río que pasa a su lado y por cuyas aguas corren minerales.
El Cable Carril se construyó entre 1903 y 1904 con el objetivo de transportar plata, oro y cobre desde la mina La Mejicana, ubicada a 4.603 msnm, hasta Chilecito en un tramo de 35 kilómetros. Desde allí los minerales partían, vía ferrocarril, hacia el puerto de Rosario, teniendo como destino final Inglaterra.
El proyecto de esta magnífica obra fue impulsado por el doctor Joaquín Víctor González y ejecutado por la empresa alemana “Adolf Bleichert & Co” con capitales ingleses. En su construcción trabajaron alrededor de 1.600 personas y se utilizaron asnos y mulas para el transporte de alimentos y de materiales.
La inauguración de los primeros tramos tuvo lugar en julio del 1904 y la puesta en marcha se concretó el 1 de enero de 1905. La actividad del Cable Carril culminó en 1925.
Vestigios de otra época
En la Estación Nº 1 el director del Departamento de Capacitación de la Secretaría de Turismo local, José Luis Carrizo, en diálogo con EL INDEPENDIENTE comentó que “esta estación se ubica en el Acceso Sur a la ciudad de Chilecito, desde aquí partían las vagonetas rumbo a los puertos de Rosario y Buenos Aires, además el visitante observará las tolvas donde se depositaban los minerales, varios tipos de vagonetas, un ascensor, los sistemas de conteo y una gran polea”.
En el predio también se emplaza el Museo Histórico del Cable Carril donde funcionaron las oficinas administrativas de “Ferrocarriles del Estado”. “El lugar resguarda los vestigios del pasado minero de Chilecito, hay planos, herramientas, libros de actas, restos de minerales, maquinarias, fotos documentales y un sistema interconectado de comunicación, catalogado como el pionero de la telefonía del país”, exclamó Carrizo.
Resistiendo al paso del tiempo
Luego de recorrer siete kilómetros desde Chilecito, y en dirección oeste, se arriba al distrito de Santa Florentina donde se sitúa la Estación Nº 2, la única que posee un pequeño desvío del Cable Carril que conduce hacia los hornos de fundición.
Al ingresar al predio de la estación, ubicada a 1.539 msnm, se puede apreciar desde un amplio mirador una postal única de Chilecito, en la cual las altas torres parecen perderse en el medio del paisaje.
En la oficina de Recepción, y después de registrarse en el Libro de Visitas, Soledad Bustamante invita a realizar un recorrido guiado por el interior de la infraestructura que en cada rincón transporta a otro tiempo.
“En esta estación se ubica el motor principal del Cable, el cual funcionaba a vapor por medio de una caldera, las poleas giraban en sentido de las agujas del reloj lo que permitía el desplazamiento de las vagonetas, también se diseñó un circuito cerrado donde el vapor circulaba por las tuberías y el que se descartaba, ya transformado en agua líquida, se depositaba en una cisterna para su reutilización”, precisó al ingresar a la sala principal.
Seguidamente, señaló que “aquí el visitante puede apreciar la correa que es la original, confeccionada en cuero, cocida a mano y que tiene una extensión de 15 metros, además hay herramientas como lo es un ‘hisopo’ de gran tamaño con el que extraían el hollín que juntaba la caldera”.
En ese sentido añadió que “para el funcionamiento de la caldera, que llegaba a los 300 grados, se empleaba leña de quebracho y un tablero regulaba la presión”.
Respecto al recorrido del Cable, la guía indicó que “se transportaba el mineral crudo, en granel, desde La Mejicana hasta la Estación 1 que tenía conexión directa con los vagones del tren que partía a Santa Fe, y de allí rumbo a Inglaterra por barco, en el recorrido se hacia la fundición de los minerales; en 1907 Banco Nación interviene con la intención de conocer qué ganancia quedaba en Argentina, entonces le realiza un juicio a la empresa inglesa logrando obtener un 30 por ciento de lo extraído”.
“Para ello se creó un tramo adicional de 500 metros de largo que conecta la Estación 2 con los hornos de fundición de Santa Florentina donde se realizaba la fundición de los minerales, obteniendo lingotes y medallones y se hacía la división, luego las vagonetas regresaban a este punto y de aquí se dirigían a la Estación 1”, agregó.
Monumento Nacional
Continuando con el recorrido, y después de haber transitado por la sala donde se ubica la caldera, se llega al exterior del predio donde aún se encuentra en pie una pequeña casilla de madera que servía de resguardo al vigía que se encargaba de registrar diariamente cada vagoneta que subía y que bajaba. Muy cerca de allí permanecen inmóviles numerosas vagonetas que fueron protagonistas de esta mega estructura.
El Cable Carril, declarado “Monumento Nacional” el 25 de octubre 1982 por su extensión y por su magnífico estado de conservación, además supo contar con una de las primeras líneas telefónicas del país.
“Desde 1914 el Cable pasó a manos del Banco Nación, finalizando su actividad a principios de 1927, en 1955 el sistema se pone en funcionamiento nuevamente para la filmación de la película ‘El hombre que debía una muerte’, que se puede ver en YouTube, luego en 1992, y ya a cargo del municipio de Chilecito, se lo activó con fines turísticos y en 2004, cuando cumplió su centenario, se hizo una pequeña demostración”, dijo Bustamante.
El predio de la Estación Nº 2 El Durazno cuenta entre sus servicios con estacionamiento, baños, sillas y mesas de laja, una posta turística, que recibe a los visitante de lunes a lunes de 9 a 18, restaurante y con un local de venta de artesanías y regionales. Cabe señalar que, el costo del recorrido guiado es de 40 pesos.
“Este es un hermoso lugar para recorrer, la obra del Cable Carril es de los chileciteños, de los riojanos, la defendemos y estamos orgullosos de que se conserve intacta”, finalizó la guía.