
ORTIZ DE OCAMPO, (De nuestra agencia) Días atrás se vivió un momento de amor filial puro en el paraje Los Aguirre, el cual se encuentra a 28 kilómetros de Catuna, lugar donde reside don Margarito Loyola, quien cumplió 102 años de vida.
A pesar de su edad, don Margarito tiene la vitalidad y el humor joven. Hasta hace un par de años atrás, él empuñaba la guitarra y entonaba algunas canciones de antaño. El fue un hombre activo, tanto que hasta los 95 años anduvo en bicicleta. Toda su vida trabajó en los obrajes; sus actividades siempre estuvieron vinculadas al trabajo de campo; criar animales, alambrar, leñador por excelencia, que luego le heredara el arte a Fortunato, su hijo mayor, con quien por muchos años trabajaron a la par, hasta que Fortunato (Forto como se lo conocía en la zona) partiera a la Casa del Señor.
Don Margarito, hijo natural de doña Felipa del Carmen Loyola, está casado con doña Antonia Eulogia Llanos, con quien tuvo 12 hijos en total, con dos pares de mellizos.
Sus hijos: Fortunato, Félix, Exequiel, Elina, Susana, Basilio, los mellizos Esther y Federico, los mellizos Daniel y Víctor, Julio César y Zulema.
De ellos sólo 6 hijos le dieron 36 nietos y bisnietos se calcula aproximadamente que son 60, porque de los 14 hijos que tuvo Federico no se conocen los bisnietos, por ello calculan que 60 es una aproximación y por ende los tataranietos conocidos son sólo 9. También existen choznos pero no se sabe la cantidad.
Don Margarito nació el 10/6/1917, en realidad en esa fecha fue anotado, puesto que en esos tiempos a los niños se los registraba cuando el padre podía llegar al poblado más cercano, y según calculan Don Margarito fue anotado cuando ya tenía 4 años de edad.
En horas muy tempranas tuvo la visita de algunos de sus hijos, de nietos, bisnietos que se llegaron hasta la casa de Margarito, quien siempre es el centro de atención.
En diálogo con Enzo Loyola (bisnieto, nieto de Fortunato, hijo de Ariel) quien expresó su alegría por tenerlo vivo diciendo “no sabés la alegría que tengo y hablo casi por todos, y más nosotros que ya no tenemos a nuestro abuelo Forto, nuestro bisabuelo Margarito nos trae muchos recuerdos y nostalgia”.
“A pesar de los años que tiene, y que aún siga teniendo esa fortaleza, yo creo que se debe a que es un hombre de buen comer, de buen apetito, siempre comió comida de campo, comida sana y de elaboración propia, eso creo que es lo que lo hace estar vivo y fuerte, porque para la edad que tiene se lo ve muy bien”.