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Silvana Corso: "Las formas de aprender son tan singulares como las huellas digitales"

Silvana Corso es directora de una escuela en las cercanías de uno de los barrios más grandes y pobres del país: Ejército de los Andes. También conocido como Fuerte Apache, en Buenos Aires. Especializada en prácticas inclusivas, su trabajo incansable, basada en el respeto a la diversidad, la finalista del prestigioso Premio Global Teacher es 2017. Estuvo en La Rioja y dialogó con EL INDEPENDIENTE.



Reconocida como una de las mejores docentes del mundo, conferenciante en eventos nacionales e internacionales, Silvana Corso no sólo expone desde los “diplomas” -la sólida formación académica superior con la que cuenta en intervención educativa ante trastornos del aprendizaje y en estrategias de inclusión educativa, tecnologías de información y comunicación (TIC) y un máster iberoamericano en Integración de Personas con Discapacidad, entre otros-, sino desde su práctica pedagógica concreta como docente, tutora y directiva en una escuela media donde todo lo aprendido se pone a prueba día a día.

Corso también es autora de diversos libros y artículos sobre educación inclusiva, TIC, tutorías, metodología, discapacidad y familia, y en los recorridos que habitualmente realiza por distintos puntos del país dictando capacitaciones y charlas motivacionales, hasta ahora nunca antes había estado en La Rioja. Su visita fue posible gracias al esfuerzo de la agrupación Asperger La Rioja, que días atrás llevó cabo las Segundas Jornadas sobre la temática con un taller a cargo de la docente como eje central: “Escuela, aulas inclusivas y diversidad”.

Para lograrlo, los familiares de niños, jóvenes y adultos con síndrome de Asperger que conforman la organización contaron con el apoyo de distintos organismos, empresas y referentes sociales. Al Teatro Provincial Víctor María Cáceres, sede de la Jornada, concurrieron numerosos docentes, profesionales, estudiantes e interesados. En ese ámbito, durante un intermedio, El Independiente pudo entrevistar a Silvana Corso para posibilitar que también aquí, a través de los medios de comunicación, su mensaje trascienda, sea puente y estímulo para muchos más que no desisten en el propósito de una educación inclusiva.

 

EL INDEPENDIENTE: Silvana, ¿cómo fue tu llegada para brindar esta capacitación en la provincia?

Silvana Corso: La verdad es que yo recorro el país, pero es la primera vez que llego a La Rioja. Aterrizo con esta mirada de abrir un poco el juego, de pensar junto a todos dentro de la escuela en sostener los principios de una escuela inclusiva y caracterizar las aulas inclusivas. Para ello hablamos de los paradigmas, la gestión, las prácticas y la cultura escolar de inclusión.

 

EI: En tu análisis hiciste referencia a la importancia de la equidad para garantizar una igualdad de oportunidades real.

Sucede que lo que más hace ruido en las escuelas tiene que ver con el tema de la evaluación, calificación y titulación en relación con que algunos chicos reciben ajustes o apoyos específicos. Entonces surge el cuestionamiento sobre si es justo o no que esos alumnos tengan la misma nota que los demás. A veces, ellos realizan la evaluación de forma perfecta y el docente les termina poniendo un 7, porque se dice que es una evaluación adaptada, no convencional, y la escuela históricamente evalúa de la misma manera a todos. Cuando hablamos desde este principio de equidad, en realidad estamos garantizando darle a cada uno lo que está necesitando.

 

EI: ¿Y cuál sería el enfoque al respecto?

Voy con una propuesta superadora, anticipadora si se quiere, de la adaptación, y que está vinculada al enfoque de la educación inclusiva. En todo caso, no es justo para ningún chico que se les tome a todos la misma evaluación. Cada persona tiene un estilo diferente de aprendizaje. Entonces, si yo puedo mirar el aula de manera heterogénea, sin necesidad de identificar en principio dificultades de aprendizaje, sino simplemente teniendo presente que nuestras formas de aprender son tan singulares como nuestras huellas digitales, se hace posible una propuesta que garantice la igualdad de oportunidades con equidad. Recién cuando este diseño se agota y un chico no aprende, intervengo con las llamadas adecuaciones y ajustes.

 

EI: Resulta entonces fundamental el modelo de institución inclusiva como la que diriges en Buenos Aires frente a una legislación que muchas veces no se cumple.

La realidad es que los docentes en el aula se encuentran solos. La normativa tiene que ir de la mano de darles las estrategias a los docentes y, obviamente, los recursos. Si bien sostengo que lo económico no es un condicionamiento, eso no significa que el Estado no lo deba garantizar. Yo lo denuncio, pero eso no me inhibe a hacer real mi práctica inclusiva, porque ello pasa más por mi actitud y mi mirada en el aula que por esos recursos.

 

EI: Tu mensaje entonces se corre de la impotencia.

Exactamente. Por suerte, hay una legislación que avanza, que empodera a las familias para hacer reclamos que son justos. Pero el docente, solo en el aula, sin acompañamiento, se encuentra con que no puede trabajar de esa manera. ¿Por qué? Porque tampoco le enseñaron, ni a trabajar con esta realidad (la diversidad que implican condiciones de vida como el Asperger o las discapacidades) ni las otras realidades que han atravesado la educación Argentina. Lo cierto es que todos los docentes nos vamos haciendo en el aula.

 

Hay un elemento más que distingue a Corso como alguien que no se limita a las teorías para reconocer las diferencias entre la verdadera inclusión y la integración, la vida concreta y sus circunstancias, su trama compleja y cambiante, esos matices que se transforman en pruebas, descubrimientos y aprendizajes. Su hija Catalina nació con una parálisis cerebral severa, quedó cuadripléjica, con sordoceguera. “Un hijo te cambia la vida y si tiene discapacidad te da vuelta el mundo”, sostiene la especialista, la mamá. Logró enviar a la niña a un jardín de infantes, de profesora de historia se hizo experta en rehabilitación. Catalina murió al poco tiempo y la dejó colmada de valor, de superación, de propósito. Empezó a pensar en hacer algo por los chicos con discapacidad. Y desde entonces no paró.

 “Ante la discapacidad, como docente tenés más temores –generaliza Corso-, porque para enfrentarte a ella pareciera que te tiene que pasar, si no es algo que les pasa a los demás. Hasta que no se presenta en el aula (y en la vida), no te interpela acerca de cómo abordarla”, señala.

 

EI: ¿Cómo podríamos resumir el mensaje que procurás promover sobre la educación inclusiva?

Tenemos un compromiso ético con nuestra formación. Estudiamos para garantizar que todos nuestros alumnos aprendan, eso queremos lograr. No para transmitir conocimientos, como quien pone un chip en una cabecita hueca. Estamos obligados a involucrarnos con esta temática. Yo siempre digo que es una gran oportunidad no sólo para crecer profesionalmente sino, en lo fundamental, para crecer como personas. La escuela tiene un poder transformador que repercute en la sociedad toda.

 

EI: ¿Qué influencia tuvo para vos el ser candidata al Premio al Mejor Maestro, un reconocimiento internacional?

Fue maravilloso entonces y lo es hasta ahora. Si hoy estoy aquí también tiene que ver con ese reconocimiento. Lo más interesante de él fue poder llegar con una idea más trascendente que la misma nominación a muchas familias, aprovechando ese momento de fervor en el que todos los medios se acercaban. Aunque fue un poco estresante para mí, también pude comprobar que podía dirigirme al docente, a la familia atravesada por la discapacidad, a todas las personas en general con un mensaje que lleva a pensar en los demás e involucrarnos en un trabajo colectivo y participativo. Eso puede hacer la diferencia. Eso fue lo más grande.