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El deterioro de la plaza 25 de Mayo se hace notar: sin control y sin pausa

Inaugurada hace poco más de 9 años, la remodelación del paseo principal de la capital riojana, muestra un notable deterioro, sobre todo, en el revestimiento de granito en canteros y fuentes. Las responsabilidades apuntan a los jóvenes skaters y bikers, que se reúnen allí por las noches, pero también a aspectos propios de la obra.



En 2010, con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo, el Municipio del departamento Capital inauguró lo que sería una de las obras señeras de la gestión de esa época: la remodelación completa de la plaza 25 de Mayo, en el centro de la ciudad. Con una inversión superior a los 4,3 millones de pesos, el costo, por entonces elevado, generó polémica, tanto por lo que implicaba presupuestariamente como por algunas de las decisiones arquitectónicas.

Las justificaciones remarcaron siempre la necesidad de jerarquizar ese espacio histórico y simbólico, por el que transita a diario el principal movimiento urbano y donde se desarrollan las actividades y los eventos de mayor trascendencia. Poco tiempo pasó para que en la actualidad el paseo público evidencie claros signos de deterioro que deslucen tan amplia significación y esa característica de rasgo relevante en el rostro de la ciudad cotidiana y de aquel con el que La Rioja comienza a descubrirse al visitante. La impresión es de rotura, de faltante, de daño.

Así se encuentran muchos de los bancos, verjas, canteros y espacios de la plaza, que por otro lado, mantiene un buen estado general en cuanto a limpieza. Es en la pintura, funcionamiento de las fuentes –la principal, un espacio yermo- y, sobre todo, en los costosos revestimientos de granito en donde flaquea. Son notables las partes rotas o con placas de este material directamente ausentes repartidos por casi todos los sectores de la plaza. También de los zócalos, tanto de los grisáceos que bordean los espacios verdes como de aquellos negros que componen las fuentes de agua.

Golpe a golpe

Todo apunta hacia una causa: la práctica que sin ningún tipo de control realizan en la plaza los adolescentes y jóvenes en patinetas (skaters) y bicicletas (bikers). Parte de la ‘cultura callejera’ de estos tiempos. La superficie y altura de los canteros y bordes de las fuentes los hacen atractivos para la realización de diversos trucos. El resultado de estas pruebas de habilidad son los golpes constantes de los ejes de metal sobre el granito que terminan por romperlo.

NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN PAPEL DE ESTE MARTES 6 DE AGOSTO