
Los controles de cambios tuvieron en las primeras jornadas el efecto deseado por el Gobierno. Pero a medida que se acercan las elecciones podría volver el nerviosismo.
A casi un mes de las PASO y control de cambios mediante, los bancos tuvieron un respiro. Ayer se confirmó una tendencia a la desaceleración de la salida de depósitos en dólares, aunque todavía no hay cifras oficiales. Sin embargo la tendencia está lejos de haber llegado a su fin a juzgar por la cantidad de gente que sigue haciendo cola en muchísimas sucursales.
El comportamiento de los depósitos en pesos también llevó cierto alivio. Luego de una caída en las dos primeras semanas luego de las PASO se produjo un repunte y el primer dato de septiembre arroja niveles similares a los de fin de julio. En total 2,4 billones de pesos, contabilizando cuentas a la vista y plazos fijos.
La estabilidad de los depósitos privados en pesos es un dato positivo a medias. Considerando que la tasa de interés superó en agosto el 4,5% mensual, como mínimo ése debería haber sido el incremento, además en línea con la inflación esperada del mes (alrededor de 4,2%). Por lo tanto, el estancamiento de las colocaciones en pesos representa en realidad una caída significativa en términos reales. Sólo pudo haber sucedido por retiros de depositantes que sacaron los pesos del sistema para consumir o para comprar dólares.