
Oscar Brizuela, Fernando Sosa, Jorge Ochoa, Jorge Vilaplana, Roberto Sosa y José Carpio, decidieron emprender una travesía movidos por la devoción hacia la Virgen del Valle. Salieron de San Juan en caballo y llevan varios kilómetros recorridos, el objetivo era llevar la imagen de la Virgen a Catamarca. En su paso por La Rioja contaron su historia a Medios El Independiente.
Los muchachos llegaron a La Rioja el pasado miércoles e hicieron noche en la casa de los Chaparro. Una familia del barrio “La Cañada” que decidió acogerlos y brindarles estadía para que pudieran continuar su viaje.
Se trata de un grupo de sanjuaninos que tomaron la decisión de emprender una aventura por primera vez, ante los comentarios de conocidos que relataban la llegada de devotos de la Virgen a caballo en épocas festivas, se propusieron llevar a caballo una imagen de la Virgen del Valle hasta Catamarca. Son tres a caballo, uno lleva la imagen, dos, un mapa de San Juan con los nombres de todos ellos, y los restantes, hacen de logística en un camión, con caballos de repuesto y todo lo necesario para el camino.
“Somos de distintos departamentos de San Juan y nos juntamos a hacer esta travesía, a nosotros nos gusta mucho los animales. 3 de nosotros vamos a caballo y dos en el vehículo de apoyo. Salimos el 1 de septiembre y la idea es llegar a Catamarca el domingo (por ayer) con la imagen de la Virgen, para bendecirla y luego se colocará en un barrio de San Juan, en Santa Lucía”, dijo Fernando.
Los jóvenes comentaron que se vienen preparando hace tres meses y que recibieron el apoyo de toda la familia y amigos. Son más de 600 kilómetros que deben recorrer hasta lograr su objetivo, en los más de 300 kilómetros recorridos fueron recibidos por amigos y gente que los acogieron en sus casas, les brindaron techo y comida para ellos y sus animales. “Desde San Juan hasta Valle Fértil nos recibió gente amiga y desde ahí hasta acá (La Rioja Capital) gente que no conocíamos y nos veía llegar y nos brindaban su casa sin ningún interés”, dijo uno de los muchachos.
Sobre el porque de emprender viaje en esta fecha dijeron que la decisión fue tomada teniendo en cuenta que se trata de una época en la que no hace ni mucho frío ni mucho calor. Además algunos de ellos debieron adelantar vacaciones en sus puestos de trabajo.
El sexto integrante: “Ojito”
“Cuando salimos de Marayes un pueblo que esta a 135 km de la capital de San Juan, vimos que venia un perro atrás de nosotros, lo corríamos para que volviera a su lugar pero no hubo forma”, comentaron acerca del sexto integrante de la banda.
Luego en Chucuma, la próxima parada, los pueblerinos les aseguraron que cuando sucede algo así y de la nada aparece un perro blanco en el camino es señal divina de protección. “El no se separó más de nosotros, ya lleva más de 300 kilómetros caminando al lado de los caballos. No hace por quedarse en ningún lado, paramos, descansa y continúa fiel”, manifestó Fernando.