
Ayer por la mañana, se desarrolló la primera audiencia de la causa iniciada contra Germán David Arce, acusado de asesinar a Federico Cáceres en 2017. La misma, duró cuatro horas y declararon varios testigos, siendo uno de ellos el testimonio clave que probaría la culpabilidad del imputado.
Un hecho ocurrido durante la tarde noche del 27 de agosto de 2017, conmocionó y mantuvo en vela a todos los vecinos del barrio Las Agaves. Varias personas se acercaron al lugar y, desde atrás de una cinta amarilla, observaron a los profesionales trabajando en la escena de un crimen, que dejó más interrogantes que respuestas.
En aquel entonces, los presentes señalaron a una persona en particular como el responsable. “Fue El Loco Arce”, decían sin dudar, indicando que el robo de un celular sería lo que lo habría enfurecido.
Finalmente, dos años después, dio inicio el juicio en contra de Germán David Arce, alias “El Loco”, por homicidio simple en contra de Federico Cáceres. Por este motivo, El Independiente dialogó con el abogado Sergio Gómez, representante de la familia de la víctima. El mismo, comentó que el juicio constará de tres audiencias y la primera se desarrolló ayer, de 9:00 a 13:00, contando con la declaración de cuatro testigos. Entre ellos, hubo un testimonio clave, que fue el de un joven de apellido Molina Nieto, amigo en común de Cáceres y de Arce, quien estuvo presente en el fatídico encuentro que terminó con la vida de Federico.
Testimonio clave
Según indicó el querellante, fue el contundente testimonio de Molina Nieto el que logró dibujar un claro panorama de lo que ocurrió ese día. De acuerdo a lo declarado por el testigo, se encontraba bebiendo alcohol con Arce en la casa de la novia de este último, cuando le comentó que le habían robado el celular a su padre, señalando a Cáceres como el autor de ese delito. “Acompañame a mi casa, voy a arreglar las cosas con Federico”, habría manifestado Molina Nieto ante el Tribunal, refiriéndose a las palabras que Arce le habría dicho en aquel momento.
Continuando con el relato, ambos se subieron a una moto y se dirigieron a la casa del padre de David, a quien encontraron comiendo un asado en la puerta de la vivienda. Cuando le consultó si ya había encontrado su teléfono, este le dijo que no, lo que provocó la furia de su hijo. Fue entonces que, según el testigo, se dio la vuelta un segundo para irse a su casa y escuchó unos gritos. Al voltear nuevamente, observó al imputado con un cuchillo tipo carnicero, que instantes previos estaban sobre la mesa junto al asado. El mismo, estaba increpando a Cáceres, quien había salido a ver qué ocurría.