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Ocho de diez pacientes con dermatitis atópica duermen mal a causa de la picazón

En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, se dieron a conocer los resultados de un investigación que indican que ocho de cada diez pacientes duermen mal a causa de la picazón. Se trata de un enfermedad inflamatoria crónica que se manifiesta en la piel: pica, duele y predispone a infecciones.



La picazón es desesperante”; “me angustia”; “he tenido que ausentarme del trabajo”; “las lesiones tardan en sanar y la mejoría es muy corta”. Estos son algunos de los testimonios de personas que viven con dermatitis atópica y que participaron de la primera encuesta realizada por la Asociación Civil de Dermatitis Atópica Argentina (ADAR). Ésta es una enfermedad inflamatoria crónica, que se manifiesta en la piel. Pica, duele y predispone a infecciones, en su versión severa puede ser altamente debilitante.

La investigación, denominada “Estudio de calidad de vida en pacientes con dermatitis atópica”, incluyó a 416 argentinos que padecen la enfermedad, de los cuales el 73,6 por ciento manifestó que su condición era moderada o severa, cuadros que en la población general son una minoría pero que revisten más dificultades para su abordaje y suelen asociarse con brotes frecuentes en la piel, picazón intensa y persistente, dolor, enrojecimiento, costras, secreciones e infecciones.

Las principales conclusiones de la encuesta revelaron que ocho de cada diez pacientes tienen problemas para dormir por su enfermedad, lo que refleja elevado impacto en la calidad de vida. Otras consecuencias asociadas son dificultades para concentrarse y propensión a desarrollar trastornos de ansiedad o depresión.

“Llevamos adelante esta encuesta para empezar a conocer mejor el perfil de los pacientes de nuestro país, entender qué necesitan y cómo podemos ayudarlos. Entre los resultados, se destaca lo que hemos vivido nosotros en nuestras casas: el enorme impacto sobre la calidad de vida. Aspectos como la alteración del sueño y dificultades educativas y laborales son los principales inconvenientes”, manifestó Mariana Palacios, presidente de ADAR y mamá de una joven con dermatitis atópica.

La mitad de los participantes refirió no contar con suficiente información sobre la enfermedad.  En una patología con brotes y picazón recurrentes, el acceso a información útil y de calidad es fundamental para lograr un mejor manejo de los síntomas.

En este sentido, el médico dermatólogo y el alergista son los principales aliados, porque son quienes están más capacitados para abordar satisfactoriamente estos cuadros. Asociaciones de pacientes, como ADAR, también pueden ser de gran ayuda, porque las integran pacientes y familiares, que atraviesan o han atravesado la misma realidad lo que facilita el intercambio de experiencias.

El 70,5 por ciento de los encuestados refirió haber cambiado de médico al menos tres veces. “Aunque no indagamos en los motivos, tal vez tenga que ver con que, sobre todo los casos severos, son más difíciles de abordar y el paciente se desilusiona cuando no logra resultados perdurables, por eso sigue buscando con otro profesional”, remarcó Gabriela Cociña, miembro de la comisión directiva de ADAR.

Por lo general, esta enfermedad se manifiesta en la infancia y en la mayoría revierte con los años. Sin embargo, tres de cada diez continúan padeciéndola tras la pubertad y hay quienes comienzan en la adultez, de los cuales un tres por ciento suelen ser severos.

Tal como se vio en la encuesta, nueve de cada diez pacientes están insatisfechos con su tratamiento, lo que refleja una necesidad muy grande de controlar mejor la enfermedad.

“Sabemos que la ciencia está avanzando en el manejo de la dermatitis atópica. Por eso, les insistimos a los pacientes en que no se conformen con convivir con una enfermedad mal controlada, sino que vuelvan a visitar al especialista y consulten por las alternativas de tratamiento actuales”, detalló Mónica Ladner, mamá de dos hijos con DA y miembro de la comisión directiva de ADAR.