
El seleccionado dirigido por Mario Ledesma venció a su par oceánico por 28 a 12 en el choque disputado por la fase de grupos del campeonato mundial que se disputa en tierras niponas.
Había que cambiar la imagen como fuera. Los Pumas sabían que en la derrota ante Francia, habían quedado en deuda. Ese primer tiempo del debut que marcó en gran parte el resultado final, debía olvidarse, sobre todo para dar vuelta la página, y porque no había tiempo para lamentos. Necesitaban demostrar que en estas tres finales que les quedaban por delante el equipo debía ser otro, que estaban vivos, más concentrados, con el amor propio y la actitud necesaria para no tener más desconcentraciones que compliquen sus partidos, porque al fin y al cabo la actitud pasaba a ser la clave.
Y más allá que el rival era otro, porque Tonga convengamos que no es Francia, el cambio de imagen y actitud debía llegar desde el arranque mismo del partido. Para ello, el entrenador Mario Ledesma apeló a cuatro cambios con los ingresos de Carreras, Urdapilleta, Lezana y Montoya. Así movió su esquema original e intentó tocar la fibra más íntima de sus dirigidos, en busca de un imperioso triunfo con bonus, en la primera de las tres finales que le quedaban por delante para cerrar la fase de grupos.
Fuente: Infobae