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Cada vez se consume menos vino y las bodegas sufren el sobrestock

Desde la Cámara de Bodegueros riojana manifestaron una vez más preocupación por el sobrestock de vinos que afecta a los productores. Si bien en La Rioja la cosecha de vid fue menor y eso aminoró el impacto, la caída del consumo profundiza la difícil situación. Las esperanzas están puestas en la exportación, para lo que piden facilidades.



Según datos difundidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vinos de Argentina crecieron un 11 por ciento en los primeros nueve meses del año, comparando el mismo período de 2018. Sin embargo, esto es insuficiente para muchos bodegueros afectados por el sobrestock vínico.

Este organismo tiene registrados en La Rioja ocho fábricas y bodegas inscriptas, mientras que ese número se eleva a 21 en Chilecito. Hasta junio de este año, en La Rioja se destinaron a la elaboración de vinos 3.240.321 kilogramos de uva de los que se obtuvieron 2.363.340 litros de vinos descubados, es decir, que superaron el proceso de fermentación. En el caso de Chilecito estas cifras son de 60.249.902 kilogramos de uva destinada a la elaboración, 39.053.229 litros de vinos descubados, y 1.962.673 litros de mosto obtenidos.

“Cuando hay sobrestock, los precios quedan por el piso, hoy los compradores ofrecen seis pesos por litro de vino blanco y  ocho el litro de vino tinto”, expuso en declaraciones radiales el titular de la Cámara de Bodegueros de La Rioja, Javier Collovati.

Asimismo, dijo que las políticas del Gobierno nacional no favorecieron las exportaciones, ya que se incluyó a la industria en las retenciones que se dispusieron el año pasado, las cuales ascienden a cuatro pesos por cada dólar exportado. Con la devaluación los precios en el mercado externo se hicieron más competitivos pero aún prima la desconfianza ante la situación del país.

El bodeguero expuso que no se avizora una mejora para el año que viene, cuando se estima que la cosecha puede ser mucho menor debido a que varios emprendimientos han dejado de funcionar. Nuevamente el descenso de la producción compensará de algún modo el sobrestock, “pero así en el camino quedan muchos productores”, con la desarticulación del circuito económico que eso implica.

La principal causa de la extensa tormenta que atraviesa el sector vitivinícola se debe a la caída del consumo, que tiene en el país larga data. Las estadísticas del INV muestran que en 1964 se consumían per cápita en Argentina un promedio de 86,4 litros por habitante en un año. A partir de entonces, con algunas excepciones, el consumo interno no dejó de bajar. Ya en 1997 se consumían 40,3 litros per cápita y en 2018 ese índice se ubicó en sólo 18,9 litros per cápita en un año.