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Nueva terapéutica demuestra efectividad en el tratamiento del cáncer renal avanzado

Es un tratamiento para el carcinoma avanzado de células renales (CCR), que afecta a cerca de 2 mil argentinos cada año. Consiste en la combinación de dos drogas: una inmunoterapia, avelumab, y una terapia dirigida, axitinib, que demostró reducir un 31 por ciento el riesgo de avance de la enfermedad o muerte. Argentina es el segundo país en el mundo, luego de los Estados Unidos, en contar con esta nueva alternativa terapéutica.



La nueva alternativa terapéutica ya se encuentra disponible en Argentina, que se convirtió en el segundo país del mundo, después de los Estados Unidos y el primero en Latinoamérica, en aprobarla recientemente. Las precisiones sobre este nuevo tratamiento, que le da esperanza a miles de pacientes, fueron brindadas  por el médico Juan José Zarbá, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Zenón Santillán de Tucumán, y por Juan Pablo Sade, médico oncólogo de la Unidad Genito-Urinaria del Instituto Alexander Fleming y del Hospital Universitario Austral.

Zarbá comenzó su exposición hablando sobre la incidencia de la enfermedad. Indicó que a nivel mundial el cáncer de riñón se ubica en el 16avo. lugar en cuanto a indecencia, “no parece ser tan frecuente, pero cuando vemos qué es lo que pasa en Latinoamérica, que ocupa el lugar 13, es un poquito más frecuente. Y en Argentina es el sexto tumor más habitual. De acuerdo a esta incidencia, en Argentina sí es un problema importante esta patología”, dijo.

A su vez, Zarbá precisó que es más frecuente en el hombre que en la mujer. “En el hombre es el cuarto en frecuencia y en incidencia, después del de próstata, colon rectal y pulmón”. Por lo que señaló que “estamos posicionados en un lugar de una enfermedad que para Argentina tiene una frecuencia mayor que en otros países”.

El especialista precisó que a nivel mundial hay casi 400 mil casos al año de cáncer de riñón y en Argentina casi 5.000 mil nuevos diagnósticos, “de cuales la mortalidad es la mitad”, un promedio de 2.300 pacientes, “o sea que es un problema y vemos que de acuerdo al estadio, cuando más avanzado es el tumor, las posibilidades de estar vivo a los cinco años disminuye significativamente”.

Del total de los casos, el  90 por ciento corresponde a carcinomas de células renales (CCR), de los cuales entre un 20 por ciento y un 30 por ciento se diagnostica cuando la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas, y entre quienes se detecta en forma precoz, un 30 por ciento desarrollará metástasis en el tiempo. Esto representaba un cuadro complejo y agresivo por no contar de tratamientos de primera línea que retrasen la progresión de la enfermedad y ofrezcan un perfil de seguridad aceptable.

Más esperanza

La buena noticia para los pacientes con carcinoma avanzado de células renales es que con el nuevo desarrollo farmacológico de los laboratorios Pfizer y Merck, demostró reducir un 31 por ciento el riesgo de avance o de muerte causada por este tipo de cáncer de riñón.

“Estamos hablando de una enfermedad seria, para la que hasta ahora disponíamos de pocas alternativas altamente efectivas para su abordaje. La llegada de este nuevo esquema terapéutico nos da la posibilidad de ofrecer a nuestros pacientes un tratamiento que está a la vanguardia de los últimos desarrollos mundiales”, señaló Sade, quien brindó precisiones sobre el nuevo tratamiento.

“Es muy importante para la especialidad tener disponibles nuevas herramientas de probada eficacia que contribuyen al tratamiento de una difícil condición, como lo es el carcinoma de células renales en estadio avanzado. Sin ninguna duda, muchos pacientes en la Argentina podrán beneficiarse accediendo a este tratamiento”, agregó el jefe del Servicio de Oncología del Hospital Zenón Santillán de Tucumán.

Cronología del tratamiento

Zarbá recordó que en 1977 “no teníamos ningún tratamiento eficaz para este cáncer avanzado de riñón, se hacia cirugía de la metástasis y la sobrevida media de estos pacientes no pasaba los siete meses”. Posteriormente, se desarrolló una inmunoterapia antigua, “rudimentaria, como por 20 años, pero los resultados no mejoraban, la sobrevida media no pasaba de los 14 a 15 meses”. Con los años “las investigaciones siguieron y durante muchos años los tratamientos estuvieron relacionados a medicación para controlar la  angiogénisis (crecimiento de los bazos sanguíneos que permite al tumor crecer), teníamos resultados mejores, uno de cada tres pacientes reducía su tamaño tumoral y la supervivencia llegaba a los 28 y 29 meses. Habíamos duplicado las posibilidades que teníamos con la inmunoterapia antigua”.

Y agregó que “a partir 2016 aparece la inmunoterapia en segunda línea, en pacientes que habían empeorado luego de un tratamiento con antiangiogénicos, pero en este año aparecen los combos de inmunoterapia y el combo de un  inmuterapéutico y un antiangiogénico”, precisó Zarbá.

El nuevo tratamiento

El mecanismo de acción de la nueva combinación suma la actividad de avelumab, una droga perteneciente al grupo de las inmunoterapias, –inhibidor de las proteínas PD1 y PDL1, que actúa entrenando al sistema inmunológico para que reconozca y ataque a las células cancerígenas–, más axitinib, –un agente que logra inhibir otra proteína (la tirosin quinasa) presente en unos receptores (del factor vascular de crecimiento del endotelio) implicados en el crecimiento tumoral y en la progresión metastásica del cáncer–. Particularmente, contribuye a frenar la formación de nuevos vasos sanguíneos que alimenten y permitan el crecimiento del tumor.

“Se ha demostrado fehacientemente que la actividad conjunta de ambas medicaciones logra una sinergia que permite alcanzar altas tasas de respuesta, muchas de ellas duraderas, con importantes resultados a favor de aquellos pacientes que transitan por este estadio de la enfermedad. Ofrece además mejor tolerancia que los anteriores tratamientos, lo que representa un beneficio en términos de calidad de vida”, consignó Sade.

 

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