
Los bastones guías para personas con discapacidad visual poseen diferentes colores. El más difundido es el blanco, utilizado por personas ciegas. El verde, para quienes tienen visión disminuida, es menos conocido. Lorena Arduino es una residente en La Rioja que impulsa una mayor identificación y conciencia comunitaria sobre esta patología.
A partir de la sanción de la Ley Nacional 25.682, promulgada en 2002, el uso del bastón verde -creación de la profesora de ciegos y disminuidos visuales argentina, Perla Mayo- se adoptó en todo el país como instrumento de orientación y movilidad para las personas con baja visión; más tarde se sumó Uruguay.
Una vez efectuada la implementación, el objetivo se concentró en las campañas de difusión nacional acerca de las ventajas de la utilización de este instrumento de apoyo y de su significado para comprensión de la ciudadanía.
No obstante, se reconoce que aún es muy bajo el nivel de conocimiento del bastón verde con respecto al bastón blanco, que identifica a las personas con ceguera. El proceso de aceptación y el entrenamiento que conlleva el uso de este elemento hace necesario, simultáneamente, que se concreten avances en torno a su inclusión en distintos ámbitos.
Sobre todo, su reconocimiento resulta esencial para quienes transitan la ciudad y desarrollan sus actividades cotidianas sobrellevando baja visión, la que muchas veces no se identifica por los demás como una dificultad que requiere de ayuda, de un cuidado especial, o de simple respeto.
Lorena Arduino llegó a La Rioja desde Córdoba a principios de este año, tiene 44 años, e inició un emprendimiento de venta de artículos de limpieza. Siempre tuvo dificultades con la vista, pero el problema se agudizó cuando sus tareas requerían que se movilizara constantemente por las calles. Las horas de luz que percibía se hicieron cada vez más escasas, lo mismo que la necesidad de aumentar la cantidad de focos en la pequeña vivienda que alquila.
Consultó y los médicos le dieron un diagnóstico que nunca se hubiera planteado: retinosis pigmentaria, una enfermedad de origen genético que provoca una degeneración progresiva de las células del ojo sensibles a la luz (fotorreceptores) que poco a poco va perdiendo la visión. Se trata de la primera causa de ceguera de origen genético en la población adulta.
Seguir adelante
Enterarse impactó muy fuerte en Lorena, que había llegado a La Rioja cargando su vida entera y con muchas ilusiones. Pero las dificultades, al final, nada pudieron con su esperanza y sus ganas de mejorar su vida. Se sobrepuso y fue armándose de lo necesario para enfrentar el desafío de todos los días ante la pérdida de su agudeza visual. Echó a andar su emprendimiento, conoció personas que colaboran con ella, se las ganó con buena onda y un carácter sincero, expresivo y cariñoso, contactó con la Unión Riojana de Ciegos (URCI) y así recibió su bastón verde.
“Yo tengo visión túnel, es decir, es como si estuviera siempre frente a un televisor de 20 pulgadas, no veo hacia los costados”, contó a EL INDEPENDIENTE. “Después de recibir el bastón verde me di cuenta de que muchos no lo conocían y me costaba que me comprendieran, tuvieran paciencia y me ayudaran para cruzar la calle. Así que ando con mi bicicleta al lado siempre, no me subo, la llevo conmigo para trasladar mis productos y como un apoyo para que se me haga más fácil caminar, de este modo me siento más segura”.
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