
La Iglesia Católica junto a otras iglesias cristianas celebraron ayer el inicio del Adviento, periodo de preparación espiritual para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo, que se prolonga durante cuatro domingos hasta el 22 de diciembre. El Papa Francisco destacó el valor y significado del armado del Pesebre.
Se abre así la puerta de entrada a la Navidad, un periodo de oración en espera atenta y reflexiva que culminará con la ocasión festiva de la Nochebuena, el próximo 24. Es también una época en la que se trasmite el “espíritu navideño”, caracterizado por la alegría y la solidaridad.
De esta tradición proviene, como símbolo, la típica corona que suele exhibirse colgada en las puertas de las viviendas o bien como centro de mesa, por lo general, bendecidas en la primera misa de Adviento. Por ello, es que muchas de estas coronas llevan adheridas cuatro velas o detalles florales, como representación de los cuatro domingos que se transitan en un estado de esperanza y apertura hacia el prójimo.
El preludio del nacimiento, que en esta oportunidad se extenderá hasta el 22 de diciembre, se cumple por parte de la mayoría de las iglesias cristianas históricas y data de los siglos IV y V.
La Iglesia Católica acompaña el inicio del Adviento con la celebración de la misa, en la que resalta la lectura de pasajes de la Biblia que anuncian la llegada del Mesías y aquellos que describen momentos previos al nacimiento de Jesucristo.
Una señal admirable
En la localidad italiana de Greccio, desde el Santuario del Pesebre, el Papa Francisco difundió ayer una carta apostólica titulada “Admirable signum” destacando el valor y el significado para el pueblo cristiano del pesebre de Belén, representación con figuras del nacimiento de Jesucristo.
“Quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el pesebre de Belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas”, expresó el pontífice.
“Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Contiene en sí una rica espiritualidad popular y espero que esta práctica nunca se debilite”, reflexionó Francisco.