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Otra vez le roban a distribuidora de gas en el Parque Industrial

Los delincuentes ingresaron en la noche del miércoles pasado y serían los mismos ladrones que actuaron las veces anteriores y con idénticos fines de apoderarse de la mayor cantidad de garrafas. Hasta el momento, la policía no esclareció ninguno de los hechos.



Cuando la mayoría de los riojanos festejaba la llegada del nuevo año, había quienes se dedicaban a delinquir, una vez más, en un sector del Parque Industrial de esta Capital.

En esta oportunidad, los sujetos ingresaron al lugar tras sortear el alambrado perimetral de la empresa Vicente-Monasterio y emplearon el mismo modus operandi de hechos anteriores, es decir, uno de los delincuentes actúa en el interior mientras otro lo espera en las afueras del predio.

La distribuidora de gas, que está ubicada en la esquina de la avenida Juan Manuel de Rosas y Ciudad de Pergamino, frente al edificio de la Aduna, de propiedad de la firma Vicente-Monasterio, debió soportar un nuevo robo por parte de los delincuentes, que parecen gozar del camino de la impunidad.

Como se informó durante el mes de diciembre pasado, la misma distribuidora fue objeto de una seguidilla de robos, circunstancia en que los ladrones se apoderaron de más de una veintena de garrafas, en su mayoría de 10 kgs. Cabe destacar que en el predio fue recientemente reforzada la seguridad perimetral ante los reiterados hechos antes mencionados.

A menos de una semana del último robo, por enésima vez los delincuentes, burlando el perímetro de seguridad, ingresaron al predio y se llevaron un par de garrafas. Los mismos aprovecharon un momento en que no había nadie para superar el vallado y su presencia fue advertida por una cámara de seguridad que captó el momento en que uno de los delincuentes intentaba apoderarse de las garrafas.

Uno de los propietarios, Angel Monasterio, radicó la denuncia en la Comisaría 3º, con sede en el barrio Matadero. El titular de esa unidad, comisario Segundo Jefe, Elio Burgos, había prometido mayor seguridad en el sector, inclusive con el compromiso de instalar una posta policial que se cumplió a medias y la zona parece estar liberada para la delincuencia.

Monasterio confió a Medios El Independiente que “cada garrafa vacía cuesta alrededor de 2.500 pesos, por lo que si sumamos todos los envases robados, que hasta el momento no hemos recuperado ninguno, el golpe económico es muy grande. Esto duele mucho porque trabajamos día a día para poder seguir adelante y sumar a la productividad, pero parece que hay quienes no entienden la filosofía del trabajo”.

De inmediato se alertó del hecho a la policía, que a los pocos minutos se acercó mediante personal de la Comisaría 3º, la cual por ahora está a cargo del comisario Ruarte y que iniciaría la investigación para tratar de dar con los cacos.

Monasterio reclamó, una vez más, ante las autoridades competentes que los robos de garrafas se multiplican, “al menos en nuestra empresa –dijo– parece una historia de omisiones, impunidad y hasta me animaría a decir de complicidades”.