
Federico Suárez dialogó con este matutino y relató la terrible experiencia que le tocó vivir junto a sus amigos en sus vacaciones. Los mismos, se encontraron con tres jóvenes alcoholizados en la ruta de Santiago del Estero, que los persiguieron varios kilómetros y los chocaron para hacerlos salir a la banquina.
La grave situación que pudo terminar en una tragedia ocurrió días atrás, cuando Federico, junto a su novia y dos amigos, emprendieron el viaje con destino a Canasvieiras, Brasil, en el automóvil de su padre, un Chevrolet Prisma. En el camino, pasaron por Santiago del Estero, más precisamente por la Ruta 89, cuando fueron protagonistas de un confuso y violento episodio.
Según comentó Suárez a El Independiente, era temprano a la madrugada y a unos pocos kilómetros antes de llegar a Quimili, Santiago del Estero, observaron a un automóvil Fiat Palio color blanco estacionado a un costado del camino. Asimismo, un joven con el torso descubierto, estaba parado en medio de la ruta haciéndoles seña pidiendo que se detengan. Fue entonces que el grupo de jóvenes que iba en el vehículo comenzaron a debatir si se paraban, creyendo que habían sufrido un accidente y estaban pidiendo ayuda, hasta que Federico notó que uno de los acompañantes del sujeto tenía una botella de vino en la mano. Ante el temor de que puedan hacerles daño, decidieron seguir en viaje y no detenerse.
A partir de esto, y tan sólo unos instantes después, el sujeto en cuestión ingresó a su automóvil y comenzó a perseguirlos. “La ruta no estaba bien, había muchas marcas en el camino propio del paso de camiones. Además, estaba lloviendo muy fuerte, por lo que no pudimos acelerar”, expresó Federico. En un momento, el Fiat blanco se acercó demasiado a ellos, por lo que el conductor decidió hacerse a un costado para dejarlos pasar pero, lejos de hacerlo, el segundo rodado los chocó de lleno en la parte trasera, con intenciones de sacarlos de la ruta. “El auto se desestabilizó con el impacto, por suerte Sergio (su amigo) lo pudo controlar, sino nos íbamos a la banquina. No frenamos en ningún momento porque no sabíamos lo que querían, si tenían armas o si era una broma. Obviamente, nos asustamos”, expresó el joven riojano.
Asimismo, el fuerte choque, que destruyó el baúl del Chevrolet, hizo que el conductor del Fiat perdiera el control y se saliera a la banquina. Por esto, aprovecharon el momento y continuaron el viaje, al menos hasta la próxima estación de servicio donde pudieran pedir ayuda.
Instantes después, vieron que el automóvil blanco retomó el trayecto y volvió a perseguirlos pero, afortunadamente, quedaron detrás de un camión y lograron perderles el rastro.
Causa penal
Federico continuó con el relato y comentó que a unos 15 kilómetros del hecho, se detuvieron en una estación de servicio Axion, ubicada en Quimili. Allí, pidieron un móvil policial, cuyos agentes los entrevistaron y los invitaron a pasar por la comisaría, mientras salieron en búsqueda del automóvil en cuestión. Ya en la dependencia, radicaron la denuncia correspondiente y cuando Federico prestaba declaración, le avisaron que habían encontrado al Fiat blanco, estacionado a un costado del camino, con tres jóvenes alcoholizados durmiendo en el interior. Los mismos, de 17, 18 y 19 años, fueron trasladados a la comisaría, donde minimizaron lo sucedido. “Según ellos, fue un chiste lo que quisieron hacer”, expresó Federico, quien sostiene que tenían intenciones de robo. De este modo, decidió iniciar una causa penal en contra de los responsables, cuya vía legal va en curso.
Por su parte, el joven no quiso dejar de destacar la buena predisposición de dos policías que los asistieron, tratándose del oficial ayudante Emanuel Saad y el cabo Sebastián Torres. Los mismos, lo ayudaron a él y a sus amigos a conseguir un hospedaje económico para que puedan descansar y un chapista que les arregle el vehículo en el día para que puedan seguir el viaje. “Dentro de la desgracia que vivimos, nos cruzamos personas buenas que nos ayudaron”, expresó Suárez, nombrando también a la abogada Silvia Cadenas, de Quimili, que los orientó en los pasos a seguir, y al chapista que les cobró un monto mucho menor por el arreglo provisorio del rodado.
Asimismo, Federico quiso hacer pública su experiencia para advertir a la comunidad sobre este hecho, al cual considera una posible nueva modalidad de robo.