
Más de nueve horas por día también puede resultar perjudicial si se sostiene en el tiempo. Seis recomendaciones para lograr un descanso reparador.
Bien sabido es que el buen descanso es clave para la salud y que dormir mal tiene consecuencias físicas, psíquicas y emocionales.
El ideal de horas recomendado siempre es de ocho. Y tiene una explicación.
“Está comprobado que dormir menos de siete horas diarias disminuye la expectativa de vida y llamativamente, lo mismo sucede con aquellos que lo hacen por más de nueve horas. El rango ideal de tiempo de descanso en los adultos es justamente entre siete y nueve horas, ni más, ni menos”. Según explicó el médico neumonólogo Juan Facundo Nogueira (MN 84.970), “de ese modo, el cerebro puede recuperarse durante el sueño, el músculo aprovecha para acumular energía, todo el aparato cardiovascular entra en un estado de reposo que permite que se desgaste menos y ello aumenta el tiempo de sobrevida”.
Para el coordinador del Laboratorio de Sueño del Sanatorio Finochietto, “lo más notorio tiene que ver con la psique, el cerebro y el rendimiento intelectual”. “Si dormimos poco, estaremos cansados durante el día, con menos capacidad de atención, concentración y eso genera menos rendimiento intelectual, laboral, educativo, y pérdida de memoria. También, se tiene menos capacidad de detectar lo que sucede alrededor y eso reduce la efectividad a la hora de hacer tareas de precisión, algo que puede tener que ver con el trabajo o con el esparcimiento, estamos enlentecidos”, explicó el especialista.
Y agregó: “Por el contrario, cuando se duerme más de nueve horas, ello no tiene que ver con que el sueño sea perjudicial sino que es porque la persona puede padecer algún trastorno neurológico, son pacientes con depresión, alguna enfermedad crónica, insuficiencia cardíaca o un problema determinado que los hace estar con mucho sueño durante el día”.