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"El Peronismo hizo cosas que no hizo el feminismo de los 50"

Si a la socióloga peronista y feminista, creadora del Consejo Nacional de la Mujer, Virginia Franganillo, se le pregunta por qué se hizo feminista, ella se remonta a la infancia cuando empezó a tener las primeras consciencias sobre ser mujer y discriminada.



Por Pilar Ferreyra

En el presente preside la Asociación Civil Nueva Ciudadanía, una ONG dedicada a temas de innovación social, pobreza, ciudadanía y participación. Desde ese espacio y desde el año 2007, preside el Observatorio de Pobreza y Género, un observatorio de análisis cualitativo que articula entre las universidades, las organizaciones de mujeres y las políticas públicas.

         Nacida en Balcarce, el partido agroganadero situado al sureste de la Provincia de Buenos Aires, creció en un hotel que era propiedad de sus padres. Recupera de esa experiencia la riqueza de haber sido socializada con personas de todos los sectores sociales. A los 17 años se fue a estudiar la carrera de Sociología a Mar del Plata e inició sus primeros pasos en el sector juvenil del Peronismo.

         En 1981, siendo integrante de la Comisión de Familiares de Presos Políticos Peronistas (su hermano mayor estuvo preso entre 1975 y 1981), se va a vivir a la ciudad de Buenos Aires donde continúa su militancia política en la lucha por la recuperación democrática.

Durante una de sus primeras actividades como profesional, conoce al sacerdote jesuita tercermundista, José María Meisegeier, más conocido como el padre “Pichi”. Fue durante la toma de tierras más importante de América Latina llevada a cabo en los partidos bonaerenses de Quilmes y Almirante Brown entre agosto y noviembre de 1981. “Más de 20.000 personas se movilizaron durante esas tomas de tierras. Cuando llegué, ellas estaban con machetes defendiendo su derecho a un pedazo de tierra, distribuidas en el territorio. La toma había terminado hacía poco pero estaban rodeadas de policías. A los pocos días volví a conectarme con esas mujeres e hice mi primera nota sobre la participación de las mujeres en la toma de tierras para una revista que funcionaba clandestinamente. Todavía no se había conquistado la Democracia”, resume Franganillo.

         Después de ese primer hito, de varios trabajos de investigación sobre la condición social de las mujeres realizadas para una empresa de investigación de mercado donde trabajaba, de participar en revueltas de mujeres amas de casa, y algunas lecturas y articulaciones con el feminismo, con la apertura democrática inicia una militancia doble: integra la reorganización de las mujeres de la Secretaría de la Mujer del Partido Justicialista de la Capital Federal desde su agrupación política, Liberación. También en el Servicio Universitario Mundial y en la Multisectorial de la Mujer. Esa experiencia, marcada por el feminismo, fue pionera e iniciática para muchas mujeres de la generación de Franganillo.

         A fines de 1991 lidera la creación del Consejo Nacional de la Mujer, y a los pocos meses, junto a mujeres de la Unión Cívica Radical y otros partidos, el peronismo logra arrancar, con una gran movilización, la Ley de Cupos. “En aquel momento el porcentaje de participación femenina en el Congreso era de un 5%. Hoy representa un 38% en la Cámara de Diputados, y un 40% del Senado”, compara Franganillo.  

Y valen sus palabras, para entender la síntesis de la vida política de esta socióloga feminista. “Siempre digo que ser una mujer y peronista es un gran privilegio. El Peronismo dejó una marca en la cultura social y política que fue la experiencia de poder de las mujeres. Haciendo un poco de memoria, ¿qué hizo Eva Perón después de lograr la sanción de la Ley de voto femenino? Organizó un partido femenino peronista. En tal sentido, yo hago una distinción entre el Peronismo y el feminismo. Porque hay que ser honestas. El Peronismo hizo cosas que no hizo el feminismo de los 50’s. Pero aprendimos del Peronismo la organización y la experiencia de poder”. Con respecto al movimiento actual de mujeres que cruza a nuestro país de punta a punta, dice, “siento que hemos triunfado porque la interpelación a la sociedad es un hecho que ocurre en las calles, en la mesa de las familias, en la secundaria, en las universidades, en los lugares de trabajo, en todos lados”, y concluye: “hoy, el movimiento de mujeres es el movimiento político más importante del país. En ese sentido, estoy de fiesta”.

Epigrafe foto: (De izq. a der.): Susana Chiarotti (abogada), Dolores Fenoy (Psicóloga), Cristina Surutuza (Psicóloga) y Virginia Franganillo (socióloga). Todas profesionales que integran la "Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito".