
El Programa Integral de Enfermedades Renales (PAIER) dependiente de CUCAILaR, y el Ministerio de Salud, desarrollarán, por conmemoración hoy el Día Mundial del Riñón, lleva adelante este jueves diferentes actividades de concientización en Plaza 25 de Mayo.
Las actividades se concretan bajo el lema “Salud renal para cualquier persona, en cualquier lugar”. Hasta el mediodía en Plaza 25 de Mayo, se llevará adelante la jornada de sensibilización abierta a toda la comunidad.
En el lugar están localizados stand para consejería, entrega de folletería, provisión de agua y frutas, actividad física, control de glucemia, presión arterial, peso y talla.
La actividad cuenta con la participación de la Dirección de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, Servicios de Diabetes, Nutrición y Nefrología del Hospital Vera Barros, el Mercado Mayorista Frutihortícola Municipal, Frutería, Verdulería “La Norita” y el Ministerio de Agua y Energía.
Día Mundial
Actualmente la enfermedad renal afecta a 850 millones de personas en todo el mundo, el control de los factores de riesgo así como la promoción de hábitos saludables contribuyen a evitar la afección, destacando la importancia del diagnóstico precoz. Las personas más propensas al deterioro de los riñones son las que presentan factores de riesgo como obesidad, hipertensión y diabetes.
El Día Mundial del Riñón se celebra el segundo jueves de marzo de cada año en todo el mundo, con el propósito de concientizar sobre la importancia del cuidado de la salud renal.
El menor consumo de sodio en la dieta alimentaria diaria, la ingesta de frutas y verduras variadas, así como limitar hasta cinco las porciones semanales de carnes rojas y blancas, favorece la protección de los riñones y mejoran la calidad de vida. Es importante sumar al menos 30 minutos de actividad física a diario, no fumar y controlar la presión arterial.
Las personas más propensas a padecer la enfermedad renal son aquellas que presentan hipertensión y diabetes, por lo que resulta muy importante la realización de controles para un diagnóstico precoz.
El diagnóstico temprano y el tratamiento a tiempo previenen el avance de la enfermedad y las complicaciones cardiovasculares asociadas. Es necesario que el paciente asuma un papel activo en el control y el seguimiento de la enfermedad.