
10/04/20
El cambio de estación predispone a los cuadros alérgicos, sumado a que con las bajas temperaturas que empiezan a imponerse, hacen su arribo las enfermedades que habitualmente aquejan a esta parte del planeta en esta época del año. Síntomas y características de cada uno para tener en cuenta.
En su viaje imparable, el coronavirus llegó a casi todos los rincones del planeta. Esto trae como consecuencias otro tipo de viaje: el nuestro hacia un cambio en el estilo de vida.
En la Argentina acaba de hacer su arribo el otoño, con su variabilidad meteorológica y debilitamiento de la luz solar, trae consigo astenia, fatiga y debilidad. En esta época aumentan las precipitaciones y la humedad, y los cambios bruscos de temperatura hacen que un día usemos el aire acondicionado y, al siguiente, la calefacción.
Si bien mantenemos la ventilación y aireación de los ambientes durante la mañana, lo cierto es que las ventanas se mantienen cerradas por más tiempo y aumenta la incidencia de algunas enfermedades estacionales. Todos estos cambios repercuten en nuestro estado de ánimo, nuestro sistema inmunitario y en nuestro metabolismo, y causan una serie de trastornos.
En estas circunstancias, nuestro cuerpo debe usar los mecanismos de regulación para defenderse. En esta época aumentan las consultas y hoy por hoy con la presencia del COVID-19 aparece la incertidumbre, y afecta el estado de ánimo de las personas. ¿Qué enfermedades llegan este otoño a hacerle compañía al coronavirus?
Rinitis alérgica
El sistema inmunitario de las personas alérgicas reacciona de manera sobre exagerada y descontrolada frente a los alérgenos de esta época. Los intradomiciliarios son los alérgenos que acaparan la escena: el polvo de casa y los ácaros.
Recordemos que las personas alérgicas heredan esta condición en casi el 100% de los casos (las posibilidades de ser alérgico son altísimas cuando el padre y la madre lo son; por otra parte, este riesgo disminuye si sólo uno lo es). Pero no todas son malas noticias: se dice que la alergia es como la belleza, se hereda, pero no se contagia.
La rinitis alérgica puede ser perenne y causar síntomas todo el año, que empeoran en otoño y en primavera.
Resfrío común
El responsable del resfrío común es otro virus, llamado rinovirus, que aparece con fuerza a partir del equinoccio de otoño. Se contagia por las secreciones o el aire cercano a la persona infectada o por llevarse la mano a la cara luego de tocar superficies contaminadas.
Puede afectar a personas de cualquier edad. Los bebés pequeños pueden tener coriza y, durante unos días, tener dificultades para tomar el pecho porque no pueden respirar: nos damos cuenta porque comienzan a respirar por la boca. Los niños en general son muy vulnerables, sobre todo aquellos que concurren a guarderías y jardines maternales. Losniños que tienen antecedentes de alergia son candidatos firmes a resfriarse. Las probabilidades disminuyen si recibieron lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida.
Gripe
Los adultos mayores son los más vulnerables, dado que se hallan en estado de inmunosenescencia (disminución de las defensas). Claro que la gripe puede afectar a individuos de cualquier edad, y es más grave en la presencia de enfermedades concomitantes, como asma, enfermedades oncológicas, estados de inmunodepresión y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Es importante también evaluar el estado nutricional.
El contagio también se produce a través de las gotitas de flugge y las recomendaciones para evitarlo son las siguientes (y aquí empezamos a ver las similitudes con las medidas de prevención para el coronavirus):
• Lavado frecuente de manos con jabón.
• Estornudar o toser sobre el pliegue del codo o en un pañuelo de papel.
El tratamiento médico es sintomático. Muchas veces, el cuadro puede complicarse con alguna bacteria y se agrega un cuadro de neumonía, que en ocasiones puede requerir internación. La gripe estacional infecta a millones de personas y una buena manera de protegerse es vacunándose. La vacuna antigripal es muy segura, está elaborada con virus inactivados. Está indicada en:
• Niños de 6 a 24 meses.
• Embarazadas.
• Puérperas (dentro de los 10 días posteriores al parto).
• Mayores de 65 años.
• Personas con factores de riesgo (que también deben recibir la vacuna antineumocócica).