
27/06/20
El Centro de Desarrollo Vitícola (CVD) y la Coooperativa La Riojana brindaron información sobre la poda que los productores vitícolas deben realizar con la llegada del invierno.
La llegada del invierno marca para los productores vitícolas el inicio de una de las labores más importante para la definición de la futura cosecha la poda, que es una práctica cultural que requiere conocer una serie de normas, sin las cuales no es posible efectuarla correctamente .
Es común que el podador confíe en los conocimientos adquiridos por la costumbre – la cual no está siempre de acuerdo con la técnica – lo que da origen a los frecuentes y a veces graves errores de poda que se observan en los viñedos. Es necesario, entonces, aclarar algunos conceptos y detalles de fundamental importancia para efectuar la poda en forma racional. La vid (Vitis vinífera) es una planta de hábito arbustivo, en condiciones de libre crecimiento adquiere un excesivo desarrollo vegetativo, que con el tiempo se torna enmarañado, la poda modifica el desarrollo natural de la cepa, adecuándolo a las necesidades e intereses de productor. Con ella se establece la forma de la planta adaptándola a un sistema de conducción determinado, se distribuye armónicamente las unidades de carga, según su capacidad y se mantiene el necesario equilibrio entre la producción de madera y de frutos que permite estabilizar la producción en el tiempo. Se realiza durante el reposo vegetativo, es decir desde la caída de las hojas hasta el momento de brotación. Si es ejecutada antes de la caída natural de las hojas cuando aún no ha finalizado el traslado de sustancias alimenticias a los órganos de reserva (sarmiento, brazos, tronco, raíz) provoca una sensible disminución de estos recursos que la plantas necesita para satisfacer sus necesidades en brotación, floración y cuaje, por ende provoca luego una disminución de la cosecha. Si la poda se efectúa cuando ya ha comenzado el movimiento de savia en la planta se provoca un atraso de hasta 7 días en la brotación, recurso que puede ser utilizado para evitar perjuicios por heladas tardías, siempre y cuando, la extensión del viñedo y la disponibilidad de mano de obra permita realizarla en no más de tres días. Un aspecto fundamental es la determinación de la carga que conviene a la planta para lo cual hay que considerar la variedad y estimar su capacidad para producir frutos y madera. Una buena cantidad de sarmientos con vigor normal y maduro da la idea de una poda anterior ajustada a las posibilidades del vegetal por lo que debe mantenerse el número de yemas. Si por el contrario los sarmientos son pocos y demasiado vigorosos –largos y gruesos, aplanados – aunque maduros y si, además, se han desarrollado numerosos chupones debe suponerse que en la poda anterior se dejaron pocas yemas. En esta condiciones la planta orientó su actividad a la producción de madera en razón de no haber tenido la posibilidad de fructificar normalmente por falta de yemas, en esta nueva poda hay que aumentar el número de yemas. En caso que la cepa manifieste síntomas de debilidad con sarmientos cortos y delgados, se tiene evidencia de una poda anterior en la que se dejo un número elevado de yemas que hizo que la planta produjera demasiados frutos y rompió el equilibrio que debe existir entre la producción de madera y fruta, para restituirlo hay que hacer una poda disminuyendo radicalmente el número de yemas. En la extirpación de brazos y cordones de diámetro importante se debe cortar sobre los mismos dejando unos pocos centímetros por encima de su inserción y pintado con pintura latex con un funguicida. De esta manera se trata, por un lado de evitar que la herida al secarse obstruya el libre paso de savia y por otro lado se produzca la introducción de enfermedades propias de la madera (ej: hoja malvón).
Al podar recordar siempre que:
• La vid fructifica en pámpanos de un año nacidos en madera del año anterior.
• Los pámpanos que nacen de madera de dos o más años, denominados “chupones” tienen su origen en yemas latentes y son frutales o no según la fertilidad de esas yemas.
• Las yemas terminales de un sarmiento en posición vertical, son las que desarrollan más y mejores pámpanos por razones de orden nutricional y hormonal.
• Los sarmientos de mediano vigor son los más fructíferos.
• La poda y la producción de frutos separadamente y en conjunto reducen la capacidad de la planta:
Con una poda intensa (pobre) se disminuye el número de hojas y la elaboración de sustancias nutritivas para la planta.
Con una producción excesiva (rica) se gasta una gran cantidad de sustancias nutritivas, disminuyendo las reservas que la planta necesita para alcanzar una brotación, floración y cuaje normales.
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