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06/07/20

"Sin lectura no hay educación que valga"

Carlos Alanís, Profesor de Matemáticas, Física y Cosmografía, tiene treinta y siete años de antigüedad en la docencia, se desempeña como Rector de la Escuela de Técnicos Topógrafos y además es Profesor de Bioestadística y Biofísica en la Universidad Barceló. Apasionado por la literatura publicó, entre otras obras, la novela La Verdad, y ensayos como Los Irracionales, La eterna búsqueda, Y Galileo tenía razón.



Por Roberto Rojo

-¿Qué cosas innovaría en la enseñanza de la escuela secundaria?

-Estimo que el docente de hoy debe ser un docente “provocador”, motivador y, sobre todo, inquietar al alumno en relación al tema que va a desarrollar en su clase.

Algunos docentes que ya peinamos canas nos hemos formado bajo el paraguas de la teoría conductista, donde el centro del aprendizaje se basaba en la memoria y en la repetición; y donde el verdadero protagonista de la clase era el docente.

En los años 60’ y 70’, Jean Piaget propone una nueva teoría del aprendizaje: el constructivismo. Teoría que pone el acento en un proceso reflexivo y de comprensión del conocimiento. Considero que el docente tiende, en la actualidad, más por esta teoría.

-Se trata de un cambio cualitativo en la transmisión de conocimientos…

-En particular me gusta enseñar en base a situaciones problemáticas. Una propuesta innovadora que vaya por fuera del desarrollo de las clases tradicionales, es crear por ejemplo, un club de ciencias, donde los alumnos puedan explorar, descubrir, ya sea, siguiendo el método científico o por ensayo y error; a una forma más amena de acceder al conocimiento. Para ello el docente debe hacer notar esta propuesta en su currículo, con un buen diseño, una buena implementación, un espacio confortable y convencido de que su propuesta es eficaz. Cuando digo club, digo un ámbito donde, también se resuelven problemas de matemática, se debaten temas históricos, problemas sociales, económicos, etc.

En toda propuesta innovadora deben estar involucrados todos los actores que componen el sistema educativo de la escuela.

-¿Cómo se debe estimular la lectura?

-Una propuesta sencilla es la lectura como proceso diario, donde el docente transmita esa pasión por leer, aunque sea cinco o diez minutos de su clase, con temas inherentes a su espacio curricular.

Sin lectura no hay educación que valga.

Otra innovación que todavía no se ve cristalizada es la interacción continua de la Escuela con el centro vecinal, el club del barrio, la iglesia o capilla y el centro de salud.

Tanto en el centro vecinal, como en el club, aparte de las actividades recreativas y sociales que se puedan desarrollar, se puede gestionar para que impartan clases de apoyo para aquellos alumnos que no alcancen las competencias.

El centro de salud puede servir de apoyo tanto en emergencias, calendario de vacunas y por qué no apoyar en ESI (Educación sexual integral).

Las capillas, sabemos que siempre sirven de contención espiritual, de espacio de reflexión, donde la familia acude semanalmente.

-¿Por qué se conoce tan poco de lo propio?

-Muy buena pregunta. Otro aspecto que se debe rescatar es la regionalización del conocimiento y para esto son muy importantes la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales. Tanto el alumno de primaria como de secundaria deben saber y valorar no sólo quienes fueron nuestros caudillos y sus luchas federales, sino también los grandes educadores que tuvo nuestra provincia como Joaquín V. González, Rosario Vera Peñaloza, Arturo Marasso; deben saber de sus poetas, escritores, historiadores, pintores, escultores, etc. Los cordones montañosos, sus ríos, los departamentos que posee la primaria, su parque nacional, en fin: todo lo que atañe a nuestra provincia.

 

-¿Qué reflexión le merece la educación en el confinanmiento?

-Con respecto a este momento, la pandemia, nos ha sacado de nuestro hábitat natural: la escuela. Creo que nadie estuvo preparado para este hecho abrupto. Los docentes y padres trabajan a destajo para remediar este momento. En este sentido, el Ministerio de Educación hace todo lo posible para que el alumno se sienta contenido y no pierda contacto con el aprendizaje, como así también su vínculo con los docentes. Es una situación muy compleja.

En síntesis, todo sistema educativo debe ser democrático, abierto, debe generar confianza; pero a su vez debe ser exigente a la hora de transferir los sabores para que el conocimiento sea significativo. Para ello debe incentivar a la lectura, la resolución de problemas, la investigación histórica, el reconocimiento regional, el desarrollo tecnológico y el avance de la digitalización.  

¿Cómo compatibiliza su vocación por la matemática con el ejercicio de la literatura?

Bertrand Russell sostiene: “Existen dos clases de felicidad, aunque, naturalmente, hay grados intermedios. Las dos clases a las que refiero podrían denominarse: normal y de fantasía, o animal y espiritual, o el corazón y de la cabeza. Posiblemente, el modo más sencillo de describir las diferencias entre dos clases de felicidad, es decir, que una clase está al alcance de cualquier ser humano y la otra sólo puede alcanzarla los que saben leer y escribir.

Dentro de este contexto considero que la lectura es una de las formas de la felicidad. A mí me hace muy feliz leer una novela de Gabriel García Márquez o un poema de Gelman como resolver un problema de matemática o de física; es tan apasionante comprender las leyes de Newton como saber cuál es el origen del hombre. Creo que la literatura, en general, estimula nuestra curiosidad y nuestra sensibilidad.

El oficio de escribir viene emparejado, sin duda, con el acto de leer. Porque si hay algo que distingue a su escritor es la forma de ver el mundo -su mundo- tanto como la forma de narrarlo, de contarlo una y otra vez; quizás escribe ahí su propia identidad. Y esto también me hace feliz.

-¿Considera importante la enseñanza de la Geometría?

Una vez escribí: la geometría es una de las tantas formas de ver el universo, el espacio que nos rodea, la estética de las cosas, la sombra, la luz, la profundidad, lo pequeño, lo inmenso; pero sobre todo nos permite imaginar aquellos mundos a los que sólo se puede acceder a través de la imaginación.

Difícilmente haya arquitectos, ingenieros, matemáticos, físicos, químicos, y sobre todo aquellos que de ella han generado un cofre de tesoros bellísimos, como lo son los pintores y los escultores sin recurrir a la geometría.

Estimo que si no se enseña geometría, provocaremos que el alumno se pierda parte del mundo.