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11/08/20

Kicillof y Rodríguez Larreta comparten la idea de mantener la cuarentena sin cambios

Ambos advierten que no tienen margen para flexibilizar el aislamiento debido al aumento de contagios de coronavirus. En el gobierno bonaerense están decididos a mantenerse en la Fase 3. En el porteño analizan la posibilidad de incorporar alguna actividad que genere baja movilidad.



Ni un paso atrás, ni un paso adelante. En el medio de las negociaciones por la próxima etapa de la cuarentena en el AMBA, quedarse parado en el mismo lugar en el que están desde hace un mes es toda una definición política y epidemiológica.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires se quedará en la misma fase de la cuarentena en la que está actualmente. Fase 3. Lo tiene decidido Axel Kicillof. En la Ciudad de Buenos Aires analizan la posibilidad de avanzar en la apertura de alguna actividad que genere baja movilidad, pero advierten que no pueden moverse demasiado. Quizás hasta se queden en el mismo lugar en el que están. Sin tocar nada.

A priori, en el horizonte no aparece una negociación demasiado compleja o tensa. Ambos comprenden que no pueden avanzar demasiado cuando la curva de contagios se mantiene muy alta. Lo que resta en pulir las posiciones de cada uno y sellar el acuerdo. Allí entrará en juego la palabra de Alberto Fernández y su rol de mediador.

Para Kicillof la conclusión es simple. La elevada cantidad de contagios que tiene el territorio bonaerense - ayer fueron 5.402 casos- le impiden avanzar en la flexibilización de la cuarentena. No hay margen. El motivo es siempre el mismo. El que el ministro de Salud, Daniel Gollan, suele repetir con frecuencia. El sistema sanitario puede desbordarse de un momento al otro.

Los últimos datos indican que están ocupadas el 66% de las camas de Terapia Intensiva del conurbano. El sistema todavía tolera, pero el crecimiento de casos avanza con firmeza y se expande en un conglomerado urbano en donde viven 13 millones de personas. Por eso la decisión de Kicillof es mantener a los municipios del AMBA en la fase que están hasta que la curva empiece a descender lentamente.

“Estamos estabilizados en un número alto. Quedarnos en donde estamos ya es una gran victoria”, sostienen en La Plata y, al mismo tiempo, afirman: “Tenemos el 100% de la industria en marcha y el 90% de los comercios abiertos. Quedarnos en la Fase 3 frente a este contexto de contagios es lo mejor que podemos hacer en este momento”.

A este nivel de contagios, y con la cantidad de camas disponibles, el gobierno bonaerense considera que puede tolerar el embate de la pandemia parado en el mismo lugar. Si los casos crecen exponencialmente y rompen la barrera de los 5.000, entonces entrará en juego la posibilidad de dar marcha atrás y restringir la circulación.

El primero en anticiparlo públicamente fue Gollan, que no descartó la posibilidad de dar marcha atrás con la flexibilización del aislamiento si los contagios se multiplican y el crecimiento se acelera. “Si esto sigue así, hay que pensar en hacer un cierre más estricto, pero también hay que ver si la sociedad luego lo acompaña”, aseguró.

Después de 150 días de cuarentena en el gobierno provincial son conscientes de que ir hacia atrás es la última opción y que, en el caso de hacerlo, debería ser una decisión tomada por el gobierno nacional. No puede ser un movimiento unitaleral de Kicillof, ni alcanza que sea coordinado con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larrreta.

Si hay un escenario peor que el actual, tanto en el AMBA como en el interior del país, donde comenzaron a producirse una serie de rebrotes, sobre todo en los grandes centros urbanos, la decisión de cerrar estrictamente la circulación debe ser tomada por Alberto Fernández en un contexto nacional. “Si se tiene que volver atrás, tiene que ser un cierre duro, estricto. Volver a la fase en la que solo estaban abiertos los supermercados y las farmacias”, reflexionan en La Plata.

FUENTE: INFOBAE