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24/08/20

Nuevo aniversario de la asunción de Enrique Angelelli como Obispo

Hace 52 años, asumía como Obispo de La Rioja, Enrique Angelelli. La Diócesis de La Rioja recordó este lunes el acontecimiento, como una fecha especial para la iglesia riojana. Compartieron en la oportunidad, la homilía de la toma de posesión concretada en el año 1968.



Homilía en la toma de posesión: 24 de agosto de 1968.

“Un riojano más para pastorear este pueblo de Dios” 

Les acaba de llegar a La Rioja un hombre de tierra adentro, que les habla el mismo lenguaje, también de tierra adentro. Un hombre que quiere identificarse y comprometerse con ustedes. Quiere ser un riojano más. Por eso, desde ahora les dice: “Mi querido pueblo riojano”.

Este hombre siente y experimenta interiormente el peso de la responsabilidad, de haber sido ungido por el Espíritu del Señor y de ser enviado a Jesucristo para pastorear este pueblo de Dios. Aquí tienen al obispo, hermano en la debilidad de todos los hombres, un cristiano como ustedes, sacerdote en la plenitud del sacerdocio de Jesucristo, obispo de esta diócesis riojana.

En este primer encuentro, familiar y fraterno, brota de lo más hondo de mi alma, como grito, mi saludo para todos, autoridades y pueblo; a cada riojano: de la ciudad, de Los Llanos y metidos entre los cerros; a nuestros hermanos cristianos de distintas comunidades no católicas; a todo riojano, creyente y no creyente; a los niños, a los jóvenes y a los adultos de cualquier condición en que se encuentren. Reciban el saludo: que la paz y la bendición de nuestro Señor Jesucristo llegue abundante y fecunda a todos ustedes.

“El obispo, hermano, amigo y servidor de todos”

No vengo a ser servido, sino a servir; a todos, sin distinción alguna de clases sociales o modos de pensar o de creer. Como Jesús, quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres; de los que sufren espiritual o materialmente; de los que reclaman ser considerados en su dignidad humana, como hijos del mismo Padre que está en los cielos; de los que reclaman el afecto y la comprensión de sus hermanos… Cuenten con este hermano, que es también padre en la fe. Quiero estar junto a cada riojano que desinteresadamente se brinde por servir a sus hermanos; quiero ser servidor de los adultos y especialmente de la juventud.

Ayúdenme a que no me ate a intereses mezquinos o de grupos; obren para que sea el obispo y el amigo de todos: de los católicos y de los no católicos; de los que creen y de los que no creen; de los que viven en la ciudad y de los que viven en los lugares más apartados.

El obispo no trae segundas intenciones, sino que tiene una sola: servir amando. Cuando se equivoque – ya que también será útil que se equivoque, para que descubran todos que el obispo es frágil –, ayúdenlo a que acierte. Porque es difícil su tarea y su acierto o desacierto trae consecuencias para su pueblo.

Ayuden al obispo para que nunca deje de ser el proclamador del evangelio, el santificador de los hombres y el buen pastor de su pueblo. Para que no calle cuando deba hablar, iluminando, alertando, exhortando o amonestando. Ayúdenlo para que ningún cálculo humano y mezquino haga silenciar su palabra o su acción.