
30/10/20
Durante esta semana se reunieron familias de las 24 jurisdicciones, movilizadas por la educación de sus hijos, en el Encuentro Nacional de Familias por la Educación.
Las familias reclamaron que sus voces sean escuchadas, destacaron la necesidad de una mayor participación y pidieron un compromiso de todos los actores para que la educación sea prioridad.
Quienes participan del Encuentro Nacional Familias por la Educación convocan a todas las familias de Argentina a adherir a esta declaración:
1. Nuestros valores. En este momento tan peculiar, nos movilizamos por la educación a partir de los valores que compartimos: igualdad, justicia, inclusión, calidad de la educación y solidaridad. La crisis de la pandemia nos hizo abrir los ojos: independientemente del nivel socio-económico de cada uno, de si nuestros hijos o hijas van a la escuela estatal o privada, del lugar del país en el que vivimos o nuestras ideologías y visiones políticas, necesitamos trabajar juntos, con los docentes y la comunidad educativa, para poder brindar a nuestros hijos e hijas la educación que merecen.
2. Un año difícil. Es necesario reconocer la profundidad de la crisis educativa que estamos viviendo. Los/as niños/as y adolescentes de nuestro país están transitando una experiencia muy dura en pandemia: a los problemas de falta de escuela presencial se le ha sumado la falta de conectividad a Internet, la carencia de dispositivos en muchos hogares y las consecuencias de un encierro de tantos meses en un escenario de gran incertidumbre sobre cómo será la nueva normalidad. Más que nunca tenemos que trabajar para garantizar el derecho a la educación.
3. La educación, más allá de la pandemia. No hay que engañarse: los problemas muy serios que tenemos en la educación vienen desde antes de la pandemia. Puntualmente, en demasiadas escuelas del país las clases no podían funcionar por problemas edilicios y de infraestructura, por conflictos con los sindicatos y muchas otras causas. Las familias reconocemos que esto se debe, en parte, a nuestra apatía y falta de compromiso de años. Creemos que este momento nos interpela a trabajar más unidos que nunca: con otras familias, pero también apoyando a los docentes, directores y a toda la comunidad educativa, con empatía y solidaridad.
4. Una nueva participación. Por eso, nuestra decisión es involucrarnos, hacernos cargo, participar. Es hora de dejar la comodidad del espectador para asumir un rol proactivo como familias, reconociendo las grandes dificultades que atraviesa nuestro sistema educativo y al mismo tiempo el gran potencial de la educación argentina. Para eso, nos proponemos formarnos, movilizarnos, organizarnos, reclamar e impulsar propuestas según haga falta. Y, sobre todo, ser solidarios unos con otros, poniéndonos a disposición para priorizar la colaboración con quienes más nos necesitan.
5. Prioricen la educación: queremos un plan. Esta es nuestra solicitud central. Necesitamos que todos los gobiernos se ocupen de la educación y que la prioricen en sus agendas. Los hemos elegido para ejercer un liderazgo y brindar respuestas. En particular, creemos que el ciclo lectivo 2021 no puede comenzar como está terminando el 2020. Por eso solicitamos de todos los gobiernos el mayor compromiso, profesionalismo y celeridad para definir y comunicar planes para atender las necesidades peculiares de cada situación y momento. Tanto a nivel nacional como provincial y municipal, y tanto desde el Poder Ejecutivo como del Legislativo, e incluso el Judicial (si correspondiera), solicitamos una atención constante para brindar las respuestas que cada realidad exija. Mientras permanezca la incertidumbre, siempre debe haber una propuesta para cada escenario posible. No tenemos futuro sin educación. Y no hay otra urgencia mayor que darles un futuro a nuestros hijos e hijas.
6. La vuelta a la escuela. Coincidimos en que siendo responsables respecto a las condiciones epidemiológicas y sanitarias, tenemos que impulsar el regreso a las escuelas allí donde (y cuando) sea posible. Los efectos nocivos en la salud emocional de niños/as y adolescentes de la falta de clases presenciales son evidentes. Reconocemos que la vuelta a la presencialidad no es posible ni deseable en todas las situaciones. En estos casos, solicitamos que se disponga de otros medios para hacer posible la continuidad pedagógica.
En este sentido, pedimos a nuestros dirigentes que con creatividad, urgencia y gran capacidad de adaptación ofrezcan soluciones inmediatas para cada situación.
7. Una única nación, con diversas realidades. No hay que olvidar las grandes diferencias que alberga nuestro país en un escenario de aumento de la pobreza. Hay familias con más posibilidades que otras, hay hogares con Internet y dispositivos y otros que no, hay madres y padres con más formación que otros. A su vez, cada una de las 24 jurisdicciones de nuestro país contiene distintas características y demandas; así como cada uno de los departamentos y escuelas dentro de cada provincia. Y en cada rincón del país se van atravesando distintos momentos durante esta pandemia. Cada una de estas particularidades debe ser tenida en cuenta a la hora de tomar decisiones políticas, habilitando las mejores soluciones que sean posibles en cada rincón del país.
8. La conectividad. Mejorar las condiciones de conectividad es urgente. Esto implica que como sociedad colaboremos para que más familias logren tener los dispositivos que necesitan para seguir adelante con su educación y también que se avance en la prestación de Internet en todo el país. Solicitamos, y lo haremos insistentemente, que los gobiernos junto a las empresas del sector encuentren soluciones que permitan acercarnos sustentablemente a la educación del futuro.
9. El apoyo a las familias. Como familias tenemos limitaciones para transmitir contenidos escolares a nuestros hijos. Más allá de las cuestiones laborales, muchas veces sentimos (o sabemos) que no tenemos ni los conocimientos ni el apoyo necesario para contribuir a la escolaridad de nuestros hijos. Por eso, también solicitamos que más allá de la conectividad se redoblen otros medios de acompañamiento: se hagan más y mejores cuadernillos, se mantenga el contacto desde las escuelas, y que las autoridades se ocupen de que se reponga el contacto ahí donde dejó de ser posible. Una dimensión institucional de lo anterior es que progresivamente se escuche más a las familias tanto a nivel municipal, como provincial y nacional.
10. Información para la acción. Tenemos el derecho a conocer el estado de la educación y todo lo que la condiciona. Por eso, solicitamos a los gobiernos que publiquen constantemente la información concerniente a los niveles de contagio, a las escuelas abiertas, a los niveles de desempeño y la estadística educativa en general, a nivel de las localidades, municipios o departamentos, según corresponda en cada caso.
En síntesis, respondiendo a esta pandemia, como familias nos comprometemos a involucrarnos en la mejora de la educación, a formarnos, movilizarnos, organizarnos, reclamar e impulsar propuestas según sea necesario. Y a solidarizarnos unas familias con otras de la mejor forma posible. Solicitamos que desde los gobiernos se priorice la educación. Que haya compromiso y presteza para facilitar la continuidad pedagógica, que encontremos maneras creativas y sostenibles de aumentar la conectividad en todo el país, y que se brinde el apoyo que según las circunstancias requiera cada estudiante y cada familia.
Estamos construyendo la voz de las familias y convocamos a todos a sumarse por el bien de nuestros hijos, de la educación y por el futuro de la Argentina.