
08/12/20
Diversas son las leyendas que hablan del origen del armado del arbolito de Navidad, una de las tradiciones que se repite cada 8 de diciembre y que perdura en el tiempo. Esta costumbre coincide con el Día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, decretado en 1854..
Armar el arbolito navideño, que ocupará un lugar importante en los hogares hasta el 6 de enero, “Día de Reyes”, es uno de los momentos más esperados del año tanto por niños, jóvenes, como por los adultos.
Las versiones sobre el origen de esta costumbre, que traspasó las barreras de lo religioso y se instaló como un evento que se expande alrededor del mundo, son muchas. Una de las leyendas cuenta que los nórdicos solían celebrar con un árbol, todos los 8 de diciembre, el nacimiento de “Frey”, dios del sol y la fertilidad.
Por otra parte, los celtas, para festejar el solsticio de invierno, adornaban un roble con antorchas y se reunían alrededor de éste con bailes y celebraciones.
Más tarde, con la llegada del cristianismo, tal celebración se ajustó al nacimiento de Cristo. El árbol original estaba confeccionado con hoja perenne, lo que representaba para el cristianismo el amor de Dios y la vida eterna, mientras que su forma simbolizó la Santísima Trinidad.
Otro relato que se popularizó por el mundo fue la leyenda de Martín Lutero, uno de los padres de la reforma en el cristianismo, y el responsable de haber impuesto los árboles de Navidad hacia el 1500. El fraile agustino quiso reproducir la imagen que vio cuando caminaba por el bosque mientras el brillo de las estrellas iluminaba a los árboles. De esta manera, cortó una rama y la llevó al interior de su casa.
En Argentina la costumbre de armar el arbolito comenzó en 1807, cuando un irlandés trasladó este hábito al país decorando un pino en una plaza pública.
Hoy los arbolitos de navidad, que anticipan la inminente llegada de las fiestas, se ubican como los principales protagonistas y llenan de color los centros comerciales, los monumentos, las plazas, los hoteles y las calles.
Ornamentos
La estética de la decoración del árbol navideño fue mutando con el paso del tiempo y de acuerdo a cada cultura y el entusiasmo de los integrantes de las familias. Actualmente existe una infinidad de opciones de adornos y objetos, siendo los más utilizados las bolas de diferentes tamaños y colores, las cintas y las luces.
Los colores tradicionales de las figuras redondas son el rojo, el azul, el plateado y el dorado. Cada uno representa una oración distinta, el rojo una petición, el azul el arrepentimiento, el plateado agradecimiento y el dorado alabanza.
NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN GRAFICA DE ESTE MARTES