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15/04/21

Los kioscos la pasan mal y ya cerraron 1000 en el Chaco desde la pandemia

Rolando Kraemer, delegado de la Unión Nacional de Kiosqueros, rescata que ayudan a que la gente no se mueva de un punto a otro.



La pandemia generó crisis económica en un gran número de actividades. Las restricciones del año pasado que se fueron flexibilizando, horarios acotados, gastos fijos, la carga impositiva, el pago a los empleados, la compra de mercadería para reponer. Cuestiones con las que los propietarios de los kioscos se enfrentan mes a mes.

Rolando Kraemer es el delegado en el Chaco de la Unión Nacional de Kiosqueros y en diálogo con NORTE señaló que el sector “no escapa a la crisis de las demás actividades. Y eso que venimos de cinco años muy bravos”.

A esto hay que añadir qué dicen las estadísticas para tener una referencia del impacto de la crisis. Según números de la asociación nacional, “en el país ya cerraron unos 30.000 kioscos desde que empezó la pandemia, de los cuales 1.000 ocurrieron en el Chaco”.

Pero no termina ahí, ya que los kioscos que sí logran sobrevivir, “lo hacemos vendiendo a 60% de lo que era la prepandemia, es decir, estamos con 40% de reducción de ventas respecto de antes de que comiencen las restricciones en marzo de 2020”.

“Y eso que en ese periodo tuvimos ocho horas menos para trabajar, hubo que acomodarse a las circunstancias para poder cumplir con los protocolos”, aseguró Kraemer.

NEGOCIOS DE CERCANÍA

En este marco, Kraemer comentó que los kioscos cumplen un rol fundamental en la prevención del coronavirus.

“Cuando un vecino nos compra a nosotros, está comprando a un comercio de cercanía, es decir, el vecino no tiene que atravesar toda la ciudad exponiéndose a contraer el virus ni exponiendo a los demás en caso de ser asintomático, además de ayudar a la economía local porque el dinero queda acá (circulando en la provincia)”, señaló el emprendedor.

“NADIE TIENE EL SUEÑO DE ALGÚN DÍA SER KIOSQUERO”

Los motivos que llevan a una persona a montar un kiosco son diferentes, aunque suele haber puntos en común.

“Siempre digo que nadie tiene el sueño de algún día ser kiosquero, sino que es una situación que se da en la vida, generalmente, cuando se expulsa del sistema laboral a alguien, como por un despido, por ejemplo. Además, esa persona debe tener algo de dinero para comprar los primeros insumos para revender, con el riesgo de que no pueda venderlo”, relató el representante de kiosqueros en la provincia.

“Cuando yo empecé trabajaba 18 horas por día, hoy mucho menos, pero empecé y la fui llevando de a poco y con esfuerzo”, agregó Kraemer, quien además es socio fundador de la Asociación Civil Kiosqueros Unidos del Chaco.

TODO ES PLATA

Los kiosqueros, por tanto, se encuentran en este momento transitando una nueva crisis económica, o quizás la misma de siempre, o quizás la crisis dentro de otra crisis.

Lo cierto es que Kraemer apunta a que “se puedan abrir más actividades, lo que permitirá que haya más ventas en los kioscos y más movimiento, siempre con los cuidados necesarios, por supuesto. Si no, vamos a seguir quedando en el camino, seguirán muriendo los emprendimientos que con tanto esfuerzo se levantan y que tanto dinero, tiempo y energías demandaron”.

Sobre los costos que tiene un kiosco, Kraemer estima que para levantar uno “con medianamente una buena variedad de productos, dos colaboradores y estar en regla con todos las obligaciones nacionales, provinciales y municipales, además de contar con dos colaboradores, y los servicios para funcionar, hablamos de unos $350.000 para arrancar”.

“OJALÁ PODAMOS SEGUIR TRABAJANDO”

Para Kraemer es inevitable mirar hacia atrás a los colegas que la pandemia y la crisis económica les hicieron quedar en el camino.

“Espero que pronto puedan reinventarse, o que puedan levantar sus kioscos nuevamente. Este es un rubro que demanda mucha dedicación y fe, porque uno compra la mercadería con la esperanza de que podrá venderla. Son muchas las horas que destinamos a nuestro emprendimiento, ojalá eso pueda verse en la elección de los vecinos a la hora de comprar un producto alimenticio o de limpieza”, concluyó.

“Competimos con supermercados”

Rolando Kraemer señala que “pese a que manejamos mucho menor cantidad en volumen de mercadería, intentamos competir con los precios de supermercados. La diferencia de precio sería muy baja”.

En este marco, recalcó que “con promociones se intenta igualar algunos precios, aunque la rentabilidad sea más baja de lo que quisiéramos”.

Es que el sector se encuentra golpeado y sin previsión de lo que vendrá, ya que dependen directamente de la circulación de gente por la calle.

Finalmente, enfatizó que “nuestro rol es fundamental, ayudamos a evitar contagios, por la cercanía en los barrios”.

 

 

Fuente: Diario Norte