
13/07/21
Los TOAS son los soldados que estaban en las bases aeronavales, veteranos no reconocidos por el Estado. Un medio de Arauco dialogó con Edgardo Delgado, aimogasteño, integrante de la agrupación que busca que se aplique una ley que lo distinga como tal, tanto a él como a otros 9 mil compañeros que se encuentran en su misma situación.
TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur), son los soldados conscriptos que defendieron el Litoral Marítimo Patagónico y sus objetivos militares y sus Bases Aéreas. Fueron el escalón logístico más importante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, estuvieron reconocidos como Veteranos de Guerra, desde las primeras leyes promulgadas después del Conflicto, (Ley 22.674/año1982; Ley 23.109/año 1984; Ley 23.118/año 1984), y despojados de esta condición cuatro años después por el decreto reglamentario inconstitucional 509/88 del año 1988. Durante el Conflicto hubo 17 muertes en el continente y fueron las primeras bajas del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur
"El reclamo de TOAS es el otorgamiento de la veteranía plena, como la teníamos antes de su reglamentación (Derecho adquirido). La misma que ostentan los soldados que participaron de la Operación Rosario, los embarcados de la flota, los que operaron en las Georgias y los que combatieron en la Batalla de Puerto Argentino".
Edgardo, con lágrimas en los ojos, nos cuenta su vivencia y recuerdos, "los ingleses vinieron a sabotear la base de Río Grande, de Comodoro, se abrió combate, en Caleta Olivia cae un helicóptero que le dispararon desde un submarino. Parece irónico pero hay ingleses, veteranos de guerra, que nos están apoyando, que están luchando a la par nuestra. Ellos mismos dan testimonios de hechos, pruebas de que nosotros estamos diciendo la verdad".
"Nosotros hicimos la ruta TOAS, desde marzo y fuimos a visitar todos esos lugares y era..., con lágrimas en los ojos, emocionante ver compañeros que estaban con nosotros, recordar las posiciones, recordar de donde disparaban". Edgardo con 19 años, en ese momento ocupaba su lugar en Ushuaia en la base aeronaval que fue el soporte de la base de Río Grande.
"Sabíamos que nos podía pasar cualquier cosa, estábamos en alerta roja, pero no teníamos miedo. Creo que los que más sufrieron fueron las familias. Muchos se fueron a las islas y las madres no supieron. Queríamos defender, queríamos las Malvinas realmente, queríamos ganar la guerra".
Hoy Edgardo como todos sus compañeros se merecen el reconocimiento del Estado y de la sociedad por ser parte de nuestra historia y defender con su vida la bandera.