
28/08/21
Agostina Agüero, es riojana, tiene 41 años, y hoy tiene su emprendimiento al que bautizó Anabella Estudio de Belleza, y brinda servicio de peluquería, maquillaje y de embellecimiento de uñas. De a poco fue armando su espacio propio de trabajo en su casa, también va a domicilio y es docente en un instituto de belleza.
Emprender ¿una salida a la falta de trabajo o la generación del trabajo?, en un mundo laboral en el que los cambios son las constantes y la idea de permanencia en un solo lugar hasta la jubilación poco a poco se va desvaneciendo, La Rioja no escapa a esas realidades, y los emprendedores cada vez son más, con la meta de que el pequeño emprendimiento sea la gran empresa de ayuda al ingreso de la economía familiar se convierta en el gran y único sostén para vivir.
Al recordar sus comienzo en el mundo del emprendimiento se acordó que fue brindando cursos de maquillaje social y automaquillaje, pero la pandemia, como a muchos y muchas, las obligó a cambiar la forma de trabajo, al no haber eventos sociales, no había a quien maquillar, y hoy, si bien de a poco se van habilitando las actividades, el protocolo es mucho entonces “tampoco conviene”.
Por eso decidió dar cursos de automaquillaje, donde cada una lleva su maquillaje lo utiliza en su cara y les enseña a que se maquillen solas, dejando completamente de lado el maquillaje social.
Al curso de automaquillaje le sumó el de uñas porque según Agostina “lo que más salida tiene hoy, es el curso de uñas, pero ese lo doy en un instituto donde dan otras capacitaciones como peluquería, barbería, ahí doy un inicial de uñas”. “Se les ensaña el esmaltado y semipermanente y salen listas para salir a trabajar, eso es lo que hoy interesa, y está impuesto, en La Rioja el tema de la uñas, todas quieren andar con las uñas arregladas”, precisó.
Según su experiencia fue entre el 2016 y 2017 que las mujeres comenzaron a buscar más hacerse las uñas esculpidas y semipermanentes y al momento de hablar de quienes son las que buscan embellecer sus uñas, Agostina cuenta que es el público “más juvenil, la señora grande no lo tiene tan impuesto se pintan en sus casas, las jóvenes saben lo que está de moda, lo que se usa y vienen con un modelo”.
Sus comienzos: Animarse
Agostina recuerda que sus comienzos en el emprendedurismo fue en el 2009, vivía en Córdoba, trabajaba en una estética haciendo depilación, “ahí iba una chica hacer esto (embellecimiento de uñas) y ahí me interesó y me enseñó uno de los sistemas que es con el tips una extensión que se le pega a la uña y arriba se le pone el acrílico y me gustó”. Recordó que “quise saber más y aprovechando que vivía en Córdoba hice un curso y ahí me enseñaron todo lo que es estructura en la uña y ahí me apasioné y me vine sabiendo eso, nunca lo había puesto en práctica porque no me llamaba que acá iba a tener clientela”.
“Yo hacía manicura pero la tradicional y depilación en una peluquería, las uñas no, porque eran caros los insumos y no le veía una clientela constante para que valga la pena”, contó y dijo que “en ese momento no eran el boom las uñas, venían se hacían una vez y no volvían más, cuando vi que había más movimiento fui comprando de a poco los insumos, practiqué mucho gratis hasta que me animé a largarme con clientas”.
Agostina destaca la responsabilidad y la capacitación al momento de brindar un servicio: “Está bueno practicar, antes de largarte, no es cuestión de decir empiezo porque vi dos o tres videos de Youtube, hay muchas que lo hacen y no es eso, tienen que saber sobre las uñas”. Precisó que “capacitarse es lo mejor porque estamos tratando con algo que está en el organismo y le puede causar un montón de enfermedades si no lo hacemos bien”.
También en el mundo del emprendedurismo existe la competencia y al respecto, Agostina contó que “hay mucha competencia, y sobre todo la desleal, porque hay muchas que no se han capacitado, que han visto videítos por Youtube, con eso se largan y cobran un semipermamente 300 pesos es muy poco lo que cobran y es porque no han gastado en estudiar”.
Asimismo destacó que “yo me sigo capacitando, ahora estoy estudiando manicura rusa, que es en seco se hace con el tornito, con fresas que vienen para hacer una manicura en seco”. Y explica que “nosotros cuando hacemos la uña esculpida o semipermanente la deshidratamos para que de esa manera se peguen los productos que vamos a poner porque abrimos canales de adherencia, si hacemos una manicura tradicional estamos rehidratando la uña y no nos sirve estamos haciendo lo contrario”.
La oportunidad en la crisis
Y en lo negativo que fue la pandemia para su trabajo y buscando lo positivo en toda situación, Agostina dijo que “aprovechando que estuve sin trabajar y parada hice el esfuerzo en esa época y me pagué un curso en nail art y aprendí el proceso de dibujar en las uñas, siempre se sigue aprendiendo y si salen nuevas tendencias también porque tenes que practicarlas”.
Ante la pregunta ¿Te gusta el mundo de emprender?, Agostina no dudó y aseguró que “Si. Creo que lo llevo en la sangre porque lo hago desde muy chica he vendido ropa, lencería, cuando vivía en Córdoba compraba y hacia perfumes para ropa y ambiente y enviaba a La Rioja para que me vendan, creo que ya soy emprendedora nata”.
Con relación a los beneficios de emprender, Agostina señaló que “para mí son el manejo de los tiempos, lo hago cuando tengo mis tiempos, me da tiempo de tener otro trabajo que me de otro ingreso, estudiar, estoy volviendo a estudiar, y a la vez trabajo en mi casa, soy mi propia jefa, es duro, muy difícil, pero siempre es cuestión de querer salir adelante, de decir lo hago porque necesito tener mi propia plata y las chicas que yo veo que también lo hacen porque con un sueldo no se puede vivir”.
“Yo ahora digo que me va rebien y agradezco, pero me costó llegar a tener todo, lo que me pidan lo tengo para hacer las uñas, creo que eso es emprender no quedarse en compré tres cositas, me largo, sino seguir comprando y creciendo”, define Agostina lo que para ella significa emprender. Y agrega que la desventaja de emprender es “no ver la plata ya, en el momento, las ganancias en el momento, vos emprendes y tenes que seguir emprendiendo”.
Los sueños y objetivos
“Mi objetivo es que quiero seguir con esto, mi sueño es tener el salón bien armado, hoy ocupo una habitación en mi casa, tener mi salón aparte, no estar ocupando nada de la casa, mi sueño es poder tenerlo abierto al público, con todos los protocolos que te piden, con todo lo que sea que haya que hacer, pero tenerlo bien armadito” cuenta Agostina con la esperanza y seguridad de que en algún momento cumplirá con sus sueños. Y agrega que “mi marido hace barbería, entonces la idea es hacerlo entre los dos, él tener la parte de la barbería y yo el salón de belleza, tenerlo abierto al público sin tener que manejarnos ahora con turnos”. “Trabajar y vivir de esto”, sintetiza y precisa “hoy no puedo vivir de esto hoy es una entrada más y una ayuda que me viene rebien, pero no puedo decir que vivo de esto porque no me alcanza”.
Agostina marca la diferencia entre ser emprendedora y empresaria: “Ser empresaria es tener un capital para iniciar en todo y la emprendedora es más de abajo, ‘A pulmón’ como dice Alejandro Lerner”. “El objetivo final de una emprendedora es ser empresaria, es llegar a decir esta es mi empresa o esto lo logre siendo emprendedora”, asegura.
Al momento de responder como se define, Agostina, se toma un tiempo y responde: “Una vez cuando era chica, tenía 20 años, empecé a vender ropa y decía que lindo buscar tener mi plata, mis cosas comprármelas yo”. “Me definiría así, me gusta salir adelante como emprendedora y sobre todo como una luchadora porque busque todas las formas para poder tener esto y trabajar de esto y de algo que me gusta, porque no hay nada más lindo que trabajar de lo que te gusta por dicen que si haces cosas que te gustan no trabajas y es así”, definió.
En el camino de emprender tuvo el apoyo de algunas personas, de las manos amigas que ayudan a que el camino sea más agradable, y en ese sentido, Agostina agradeció “a mi marido porque me rebancó, me impulsó, siempre me dijo comprá, hacelo, y me tiraba adelante y a mi mamá porque un montón de veces fue la prestamista, préstame para comprar tal cosa hasta que compraba y se lo devolvía”.
Para finalizar se presentó con orgullo: “Soy Agostina Agüero emprendedora de Anabella Estudio de Belleza”.