
19/09/21
Cien años rondando el mundo, dialogando con docentes y estimulando la acción político/pedagógica de la formación de los y las excluidas.
Por: Diana López Cardona (Asesora Pedagógica de AMP)
Se cumplen 100 años del nacimiento de Paulo Freire y son muchas las cuestiones que nos invitó a reflexionar y hacer este pedagogo brasileño, nuestroamericano, que hoy toman plena vigencia.
Contexto y aportes de su pensamiento pedagógico
Su basta obra, atravesada por la experiencia pedagógica, ética y política durante su vida, es quizá una de sus características más interesantes. Nacido en la ciudad de Recife en el Estado de Pernambuco en Brasil, el 19 de Septiembre de 1921, fue formado en un contexto humilde de fuerte influencia religiosa, donde tendría un lugar de acción como laico. Luego estudió Abogacía en la Universidad de Pernambuco, pero su interés principal fue la enseñanza, por lo que pronto se dedicó a enseñar portugués, luego fue funcionario público en el ámbito educativo, estas dos actividades, le fueron dando elementos de la realidad que luego le permitieron reflexionar sobre la importancia de la educación y la pedagogía, en un Brasil empobrecido y posteriormente sometido bajo un régimen de dictadura militar.
En los tiempos previos a la dictadura, estuvo realizando un proceso de alfabetización en las favelas (barrios populares) de Sao Pablo, con una metodología que él mismo había diseñado, teniendo en cuenta las condiciones de los educandos/as, campesinos/as, trabajadores de la tierra, que no contaban sino con su fuerza de trabajo. Esta metodología, llamada alfabetización por palabras generadoras, fue el inicio de una construcción pedagógica y didáctica propia, siempre ligada al compromiso de transformar las condiciones de los excluidos y las excluidas.
Compartió sus reflexiones en múltiples conferencias y libros que hoy están publicados en varios idiomas y se estudian en los múltiples espacios de formación de formadores alrededor del mundo. Entre ellos podemos encontrar Educación Como Práctica de la Libertad (1965), Pedagogía del Oprimido (1969), Pedagogía de la Pregunta (1986), Cartas a Quien Pretende Enseñar (1993), Pedagogía de la Esperanza (1992), Pedagogía de la Autonomía (1996), y El Grito Manso (2003, Post mortem), entre otros. Además podemos reconocer la inspiración en el pensamiento de Freire en la Educación Popular, la Educación de Adultos, las Pedagogías Críticas y las Pedagogías Emancipadoras como corrientes pedagógicas de gran influencia en la educación formal y en los procesos educativos de comunidades, organizaciones y movimientos sociales.
Su propuesta va a ser reconocida a nivel mundial, pero también va a ser fuertemente censurada y perseguida, ya que va a hacer explícita la relación entre el proceso pedagógico y la acción política, mostrando que toda forma de enseñanza, así como las decisiones frente a qué se enseña y cómo, tienen que ver con perspectivas políticas, con posicionamientos que condicionan las formas en que se proponen y se ejecutan las diversas propuestas educativas, además de estar condicionadas por las formas de dominación que el sistema genera y sostiene.
Actualidad de la propuesta freiriana
Freire sigue más vigente que nunca. Su vigencia se hace explícita en la ausencia real de propuestas para superar la desigualdad descarnada que ha mostrado y agudizado la pandemia. Los procesos educativos son los que más demoran en asumir los grandes cambios que se requieren y las exigencias de más y mejores condiciones para afrontar los desafíos de la virtualidad y la bimodalidad que hoy es una realidad concreta. Esta situación, a puesto de manifiesto la necesidad urgente de pensar nuevas propuestas pedagógicas, que reconozcan las necesidades actuales, que den voz a quienes han sido silenciados y que nos permitan avanzar en la construcción colectiva de una educación emancipadora.
Vale decir que hasta el momento, lo que se ha puesto en cuestión por parte de las comunidades educativas es el formato, las condiciones físicas, pero no el trasfondo de lo que se enseña y cómo se enseña, de lo que deberían estar aprendiendo nuestros/as estudiantes, de qué sería lo importante para la vida de la humanidad y el planeta en este momento.
Esto debería preocuparnos, hacernos pensar en nuestra condición humana, en ¿qué es lo verdaderamente importante? La educación hoy sigue anclada en los valores y las metas de un mundo que ha crecido en las desigualdades y se prolonga en ellas, ese es el mundo que está basado en la injusticia de la miseria en medio de la abundancia y que se justifica en la naturalización de las mismas. Freire nos advierte respecto de cómo la educación no cambia al mundo, pero sí a las personas que pueden cambiar este mundo, por eso es necesario entender que toda pedagogía es política, es decir, asume una posición frente a los seres humanos, la vida, el mundo, y esa posición orienta la forma como se asume la educación, por eso es tan importante tomar conciencia de qué propuesta educativa estamos asumiendo, para pensar en las cuestiones más profundas frente a la vida y el futuro.
Seguimos ante el desafío de leer y comprender a Paulo Freire en el contexto contemporáneo, sin asumirlo como una fórmula mágica o una receta que nos dirá qué hacer; pero que tiene mucho para aportarnos en la reflexión sobre la importancia de la educación para la liberación de nuestros pueblos, de poner en cuestión el orden social vigente, de reconocer los saberes propios de las comunidades, de brindar herramientas para la superación de los obstáculos que nos impiden pensar y actuar de forma colectiva, amoroas. Por ello es importante fortalecer los procesos de formación de docentes que no se conforman, que están dispuestos/as a trabajar y luchar colectivamente por transformar la educación y aportar un granito de arena para alentar la esperanza de un mundo mejor.
Porque aun en medio de estas adversidades, debemos alimentar la esperanza, les invito a celebrar el día del maestro y la maestra, compartiendo las palabras de Paulo Freire:
En cuanto necesidad ontológica la esperanza necesita de la práctica para volverse historia concreta. Por eso no hay esperanza en la pura espera, ni tampoco se alcanza lo que se espera en la espera pura, que así se vuelve espera vana. Sin un mínimo de esperanza no podemos ni siquiera comenzar el embate, pero sin el embate la esperanza, como necesidad ontológica, se desordena, se tuerce y se convierte en desesperanza que a veces se alarga en trágica desesperación.
De ahí que sea necesario educar la esperanza.
Y es que tiene tanta importancia en nuestra existencia, individual y social, que no debemos experimentarla en forma errada, dejando que resbale hacia la desesperanza y la desesperación. Desesperanza y desesperación, consecuencia y razón de ser de la inacción o del inmovilismo. Paulo Freire, Pedagogía de la Esperanza.
¡A alimentar la esperanza!