
23/01/22
Flora Botica nació en plena pandemia del coronavirus de la mano de la joven Florencia Zapata, y hoy es un emprendimiento local de cosmética natural y artesanal que se amplía incorporando nuevos productos que responden a la demanda de su clientela. Cremas corporales, geles, tónicos, shampoos y acondicionadores sólidos, exfoliantes, serums, jabones, espumas y emulsiones producidas con aceites esenciales e ingredientes botánicos componen el catálogo de esta marca con sello riojano.
La cosmética de ingredientes naturales, sostenibles y de calidad es un mercado en crecimiento y con excelentes perspectivas para los próximos años. La tendencia a utilizar estos productos realizados de forma artesanal, sin testeo en animales, llegó para quedarse debido a los cambios en los hábitos de consumo y a la preocupación de los consumidores por la salud y el medio ambiente.
Desde adolescente a Florencia Zapata, licenciada en Sociología, cosmetóloga, docente y estudiante de Posgrado en Criminología, le atraían las cremas, los perfumes y demás productos de cosmética sin saber que años después iba a incursionar en este atractivo mercado desde una mirada empresarial.
Motivada por una inquietud y por un interés personal, en el 2019 Florencia comenzó a emplear shampoos y acondicionadores sólidos de una PyME de Buenos Aires elaborados con extractos y aceites naturales. Como el costo del envío le resultaba alto, apostó por realizar una compra por mayor y revender estos novedosos productos a sus conocidos y allegados. “Eran productos muy lindos que en La Rioja no se vendían, también ofrecía jabones, cremas y agua de rosas, creo que la demanda fue creciendo a partir de una mayor conciencia en el cuidado ambiental”, comentó en principio la joven de 30 años en una entrevista con Medios El Independiente.
Según relató la emprendedora, “la gente compraba los productos tanto para uso propio como para regalar, la demanda creció e incorporé el servicio de delivery. Apasionada de siempre de la cosmética, de a poco comencé a interesarme en los procesos de elaboración que los dotaban de valor agregado. Cuando inició la pandemia empecé a tener complicaciones con los envíos, ya no eran tan frecuentes, a mitad del 2020 eso me trajo problemas para hacer las entregas. Luego, en las vacaciones de invierno, las ventas crecieron y se dieron algunas aperturas. Con el dinero que iba ganando reponía stock y compré cursos online de elaboración de cremas naturales y también materias primas como aceites, extractos y envases de vidrio a proveedores de Buenos Aires”.
“Con la pandemia aún vigente, los pedidos tardaban meses en llegar y eso me llevó a perder clientela. En ese momento contaba con tiempo y decidí invertir por completo en insumos y comenzar a probar recetas. Arranqué con cremas de combinaciones simples, que tenían pocos activos. Mis allegados probaban los productos y me daban devoluciones satisfactorias, así que comencé a venderlos”, añadió.
Potenciar el negocio
Al principio, Florencia autofinanció su emprendimiento, luego las ventas de las cremas que producía retroalimentaban el circuito. “Primero seguí las ‘recetas’ tradicionales y después fui probando en cremas para el cuerpo con aceites orgánicos, también hice agua de rosas. Los costos que tenía se redujeron y los productos que yo elaboraba resultaban más económicos para los clientes que los que revendía”, indicó.
En cuanto a la elaboración de los productos cosméticos, detalló: “empecé trabajando con envases de vidrio pero eran costosos, ahora empleo los de PET (Polietileno Tereftalato) a los cuales los esterilizo. Yo fabrico de forma casera y artesanal pero teniendo los máximos cuidados posibles, a mis clientes siempre les aclaro que aún no cuento con la garantía de un laboratorio”.
El empleo de envases de PET le permitió a Florencia darle la posibilidad a su clientela de devolverlos una vez vacíos para una reutilización, y de esa manera la compra les resulta más económica.
Al poco tiempo de iniciar con su negocio, la emprendedora tomó conocimiento de un registro de PyMEs que llevaba adelante la Secretaría de Industria, PyMEs y Comercio de la Provincia y decidió anotarse. Al respecto, señaló que “en octubre del 2020 me llamaron desde la Secretaría para interiorizarse sobre el emprendimiento y me ofrecieron capacitaciones y la posibilidad de postularme para un crédito, entonces armé el plan de negocios. Entre enero y febrero del 2021 recibí el dinero y me cambié a un laboratorio proveedor de Córdoba. La demanda de mis productos creció porque es un emprendimiento local innovador, por eso en abril dejé de revender otras marcas”.
Ampliando el catálogo
A partir de nuevas inversiones, la entrevistada incorporó shampoos y acondicionadores sólidos de elaboración propia para la caída del pelo, para cabellos secos, grasos, normales y mixtos, producidos con jojoba, argán, cacao, geranio, ortiga, karité, lima, pepitas de uva, romero, jazmín, lino. También cremas para el rostro orientadas a los distintos tipos de piel, de avena y almendra, manzanilla y caléndula, lino y jojoba, higo y jengibre, jojoba y malva, jojoba y tea tree; jabones vegetales y exfoliantes de jazmín, lavanda, azahar y amapola, y mantecas corporales.
Además, Florencia produce geles para el contorno de ojos con manzanilla, jojoba, pepino y hamamelis; tónicos; cremas para manos; serums; espumas y emulsiones de limpieza facial; cremas corporales hidratantes de lima y verbena, de frambuesa y centella asiática, de chocolate y almendras, y de naranja dulce y mandarina roja; sales de baño de lavanda, manzanilla y pétalos de rosa, brumas y aguas micelares.
“Me fascina mezclar las texturas y los aromas. Recibo buenas devoluciones sobre las fórmulas y eso me genera satisfacción, fui sumando activos, vitaminas, conservantes, emulsionantes. Lo bueno de fabricarlos yo misma es que realizo los productos en base a los pedidos de cada cliente. A veces las jornadas me resultan agotadoras porque trabajo sola, tres veces por semana desde la mañana hasta la tarde, me ocupo de la elaboración, de la esterilización de los envases, del envasado y de la colocación de las etiquetas”, exclamó.
Y agregó que “siempre trabajé sola de acuerdo al tiempo disponible, tengo el ‘laboratorio’ en la casa de mi mamá, allí cuento con un espacio que es óptimo para la conservación de los productos. También suelo prestarle mucha atención a su presentación, al diseño de las etiquetas”.
Proyecciones
Finalizando, Florencia habló sobre sus canales de comercialización y de las proyecciones del emprendimiento. “En un momento pensé en vender los productos en locales pero prioricé mi participación en las ferias de emprendedores, ahí puedo tener contacto directo con potenciales clientes. Además recibo pedidos a través del Instagram @floraboticalr y del WhatsApp 3804489443. Ojalá algún día pueda tener un local propio”, dijo la joven.
Para cerrar, aclaró que “todavía no registré la marca, trabajé mucho durante el 2021 y siento que recién ahora me estabilicé con el emprendimiento. Trato de incorporar nuevas opciones pero cuesta mantenerse cuando la economía en el país es tan inestable, los insumos se pagan en dólares”. Asimismo, confesó que “en algún momento me gustaría poder producir en laboratorio, pero para eso necesito que crezca la demanda y contar con el permiso de la ANMAT”.