
01/02/22
La tradicional zapatillería Don José ubicada sobre peatonal 9 de Julio, una de las pocas que se mantuvo fiel en su estilo y clientela por más de 60 años, perdió días pasados a su propietario Moreno Abraham Alazraky de 90 años. Desde Medios El Independiente entrevistamos en varias oportunidades a don Moreno, por ello desempolvamos los recuerdos que dejó y extendemos nuestras condolencias a su familia.
La clásica zapatillería Don José está instalada en pleno centro, sobre peatonal 9 de Julio y tradicionalmente fue atendida por sus dueños Moreno Abraham Alazraky y su esposa Mercedes. Ahora sus herederos han anunciado que continuarán con su legado.
El negocio se inauguró el 29 de noviembre de 1961, pasando a llamarse “Zapatillería Don José” por el “carisma que mi padre tenía con la gente”, agregó Moreno en una de las últimas entrevistas que le hizo este matutino.
Ahí sentenció que “el negocio es un arte, porque permite una comunicación directa, fluida con el público” afirmó Alazraky. Sus padres emigraron de Esmirna, Turquía a Montevideo, (Uruguay) para luego radicarse en La Rioja, donde un tío ya tenía instalada Tienda La Favorita sobre 9 de Julio y Rivadavia.
Moreno nació en La Rioja, por razones económicas los padres se trasladaron nuevamente a Montevideo donde pasó la infancia y parte de la adolescencia. Luego de vuelta al pago, terminó sus estudios de perito mercantil y llevaba la contabilidad a un comercio sobre la peatonal 25 de Mayo, pasando Pelagio B. Luna, cuyo dueño era amigo de su madre. A raíz de ese contacto, se entusiasmó con instalar un comercio: “No me olvido nunca de la primera compra: 108 pares de la clásica zapatilla de aquella época: Boyero y más tarde las famosas alpargatas de yute, Rueda Luna”.
Así la característica principal de su comercio fue ofrecer un calzado cómodo y sencillo, a precios accesibles desde tiempos en que no había una gran expansión de marcas y modelos, hasta que llegó el boom de la zapatilla Flecha que dio paso a una moda más informal y más tarde la invasión de modelos y marcas.
El continuó trabajando tanto para sus clientes tradicionales como para mantenerse activo mientras seguía “enamorado” de La Rioja, una provincia a la que admiraba y definía por sus cuatro climas: Calor en la Capital, bajas temperatura en Famatina, agua en Chilecito y el desierto, en Los Llanos.