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16/10/22

La historia de una chica trans que asume el rol de madre con un sobrino

Desde que murió su hermano, Solange Luna Navarro sintió que debía hacerse cargo de su sobrino Miguel Andrés, cuya madre había decidido tomar otro rumbo lejos del niño.



Con la tenencia definitiva del hoy adolescente, ambos llevan adelante una relación de afecto, cuidado y protección que enfrenta prejuicios y una construcción social, cultural e histórica que va quedando atrás.

Esta es la historia de una familia donde lo afectivo y los vínculos toman protagonismo. Solange Luna Navarro es una chica trans de 39 años que se encuentra a cargo de su sobrino Miguel Andrés Villagra.

El adolescente es hijo de su hermano Miguel Angel, quien fue asesinado durante un robo en el 2015. Desde ese entonces, Solange asumió la responsabilidad de criar y velar por su sobrino, tarea avalada por la Justicia que le concedió la tenencia definitiva del adolescente, ya que su mamá había decidido mudarse a Córdoba cuando Miguel Andrés aún era un niño.

“La mamá de ‘Miguelito’ había vivido anteriormente con nosotros, en el 2018, unos años después del asesinato de mi hermano, decidió mudarse a Córdoba por cuestiones laborales, según manifestó, por tiempo indeterminado. Mi sobrino tenía alrededor de doce años. Cuando nos avisó que se iba, y como sabía que no iba a llevarlo, le ofrecí que él quedara a mi cuidado. Es por ello que acudimos a la Justicia y se me concedió una tenencia provisoria”, comenzó relatando Solange en diálogo con Medios El Independiente.

En ese sentido, la modista y peluquera explicó: “Cuando yo pedí la tenencia definitiva de Miguelito, porque quería que todo estuviera en regla, el juez me dijo que tuviera paciencia ya que era la primera vez que una madre dejaba a su hijo al cuidado de una persona trans. Un año pasó entre la tenencia provisoria y la definitiva –luego de atravesar varias entrevistas–, por suerte nunca tuvimos inconvenientes.

Estaban dadas todas las condiciones para que se diera de manera rápida”. “Actualmente en mi casa vivimos Miguelito, mi mamá Ramona y yo. Trabajo como modista y peluquera, también soy empleada de planta del Estado afectada al área de Género y Equidad de la fundación ‘Vamos a Andar’. Lo que busco es brindarle a mi sobrino valores para que sea una persona de bien, además procuro que goce de buena salud y que tenga educación”, añadió.

Sobre el vínculo que une a Miguel Andrés con su mamá biológica, Solange comentó: “A los años de mudarse a Córdoba la mamá de Miguelito volvió a La Rioja, se reencontraron, pero el vínculo ya no era el mismo. En este último tiempo se reunieron muy pocas veces, mi sobrino tiene el número de teléfono de ella y viceversa, pero no se contactan”.

Además precisó que por parte de su mamá el adolescente tiene un hermano mayor, con el que se relaciona, y también una hermana. Tía, madre, padre, amiga Continuando con la entrevista, Solange contó cómo vive su rol de referente de su sobrino. “La muerte de mi hermano marcó un antes y un después en nuestras vidas, fue un golpe muy duro. Personalmente, significó un gran cambio. La verdad es que nunca desee ser madre y formar mi propia familia, pero hoy mi sobrino es como un regalo que Dios me dio. A mí lo que siempre me preocupó es que Miguelito tuviera un buen pasar, que se sintiera cuidado, cómodo y feliz donde estuviera”, expresó.

Y agregó: “Criarlo es una responsabilidad muy grande. Yo cumplo el rol de tía, de madre y padre, de amiga, si es necesario lo reto, también le doy el abrazo sentido. Siempre estoy pensando en él para que no le falte nada”. Según manifestó Solange, el vínculo entre ambos es de sinceridad, afecto y respeto.
 
En relación señaló que “Miguelito es muy tranquilo, servicial e inteligente. Él sabe perfectamente lo que pasó con su papá y con su mamá, si el día de mañana quiere mudarse con ella puede hacerlo. Siempre le hablo de todo, yo conozco mucho de la calle y de la noche y trato de explicarme cómo son las cosas, a pesar de que está transitando la adolescencia y por ahí resulta difícil”. “Mi sobrino sabe que mientras viva con nosotras debe respetar las reglas de la casa y colaborar en lo que se le pida. La convivencia durante la pandemia nos costó; además pasamos juntos por enfermedades como fue el dengue que nos afectó mucho.
 
Somos muy creyentes y a la fe nos aferramos para superar las situaciones difíciles”, declaró. Pero no todos los momentos vividos en familia fueron oscuros, Solange, Miguel Andrés y su abuelo, junto a los demás familiares, vivieron cumpleaños, la Comunión y la Confirmación del adolescente, entre otros eventos. “Incluso acompañamos a mi sobrino cuando votó por primera vez.
 
Ahora soñamos con que pueda graduarse de la secundaria y continuar estudiando para convertirse en profesional”, exclamó la entrevistada. ese “qué dirán” que aún duele Uno de los temas sobre los que habló Solange al finalizar la nota fue el de los prejuicios que aún imperan en la sociedad riojana. “Las personas trans somos mal vistas, nos dicen que no podemos criar a un niño o adolescente, se nos cuestiona la manera en que lo podríamos hacer.
 
Yo acudo a las reuniones de padres desde que Miguelito iba a la primaria. Ahora al colegio voy sólo si es necesario porque quiero evitar que él sufra burlas por mi condición trans, y que pase por algo que yo ya viví”, expresó con angustia.
 
Para concluir, tomó la palabra Miguel Andrés, quien cursa el 3° Año en el Colegio Nacional N° 1. Con timidez, pero seguro de lo que manifestaba, expresó a Medios El Independiente: “Estoy muy agradecido con mi tía ‘Sol’, quien aceptó cuidarme. No sé qué habría sido de mi vida si me hubiera ido a Córdoba con mi mamá”. “Mi tía es como mi madre, porque se encarga de mí. Tengo confianza en ella y la respeto, le hago caso porque sé que por algo me dice las cosas.
 
En cambio mi abuela es la que me malcría. En casa viviendo con ellas me siento cómodo y tranquilo”, cerró el adolescente, quien acompaña a Solange en la lucha por los derechos de las personas trans.