
29/10/22
Con la necesidad de un triunfo que "maquille" este presente poco feliz, Riachuelo buscará esta noche cortar una racha adversa de tres derrotas en fila e irá por su primer triunfo en el Superdomo, cuando desde las 22 reciba a Platense.
Aunque la Liga apenas transita sus primeros juegos, para la plantilla local (y también la dirigencia) aquel triunfo del debut (en Junín) se ve cada vez más lejos.
Y no es para menos que tan tempranamente aparezca la mirada de preocupación, no sólo por las tres derrotas consecutivas (dos de ellas como local), sino porque el equipo no da señales que alimenten otro pensamiento.
El bajo rendimiento, el individualismo por sobre el juego de conjunto, la falta de rebeldía, la poca actitud para defender (le convirtieron 106, 99 y 84 puntos en las tres caídas) dejaron en el “ojo de la tormenta” al plantel, y aunque la dirigencia no lo dice en voz alta, lo que suceda esta noche puede resultar en alguna consecuencia.
Lo sabe el cuerpo técnico que lidera Daniel Farabello y lo saben mucho más los jugadores, y aunque no se dice, se percibe y es posible que, desde lo que entregue el equipo hoy, depende –en cierto modo– el futuro del entrenador, y quizás también la suerte de alguien más.
Esa vieja frase, y no por vieja menos cierta, que “en básquet los partidos los gana la defensa”, se hace más valedera que nunca como una vía, a través de la cual puedan comenzar a ver “un poco de luz” que les indique la salida de este oscuro túnel por el que transita el equipo.
Quien vio a Riachuelo en el “Súper 4” (previo a la competencia) e incluso en los otros dos o tres amistosos, advierte que este grupo puede jugar a otra cosa. Tiene el potencial para hacerlo.
Un jugador confiable como “Rolfi” en la base, las opciones que propone por capacidad y versatilidad Eric Flor, juego capaz de conducir la ofensiva, de jugar el uno contra uno, o trayendo soluciones desde el perímetro, que tiene otros nombres como Pennachiotti o Zanzottera.
Después, la potencia de Santiago Arese, Fierro, Forestier y los extranjeros Mosley y Simmons. Este plantel sabe que tiene talento y capacidad por demostrar, pero también debe saber que hay momentos de partido donde se debe esconder la bola, moverla, sacarle ritmo y manejar tiempos.
La otra cara muestra ciertos endebles en su faz defensiva, le cuesta mantener concentración e intensidad, y muchas veces dilapida la diferencia de puntos, porque asumen individualismos exagerados y los paga con pérdidas y puntos en contra, producto del desbalance defensivo.
Hoy, además de un partido, importante por cierto, tienen ante sí una prueba de carácter, porque este equipo está en deuda, más que con el aficionado, consigo mismo.
De que así lo entiendan y lo asuman, dependerá que puedan recuperar su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvieron.