03/11/22
Alumnos de Catequesis y Confirmación rezaron en pedido de la Paz mundial
Alumnos de primer y segundo año de Catequesis, junto a primer año de Confirmación de la Capilla Virgen de la Dulce Espera del barrio Municipal, realizaron pancartas y se unieron a la campaña mundial de un millón de niños rezando el rosario por la paz y la unidad, junto a padres y catequistas.
A su vez, el encuentro contó de una agradable tarde, donde los niños y niñas disfrutaron de un refresco y de esta manera dan respuesta al llamado de la virgen que le hizo a los pastores en Fátima, donde les pidió rezar el Rosario para detener la segunda guerra mundial. Cabe aclarar, que la capilla pertenece a la Parroquia de la Medalla Milagrosa donde el párroco que la preside es el padre Gerson Dufresne.
En este sentido y para contextualizar, la jornada se dio por el mes del rosario, donde el 18 de octubre de cada año se celebra la campaña de “Un millón de niños rezando el rosario por la paz y la unidad” en todo el mundo, una iniciativa mundial de oración que cuenta con el apoyo de “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, fundación pontificia de la Iglesia Católica que apoya a los fieles católicos y otros cristianos perseguidos u oprimidos.
Al mismo tiempo, estas jornadas se dan en octubre por el mes del rosario y el día 18 es la fiesta del evangelista San Lucas, quien trasmitió la historia de la infancia de Jesús y estuvo estrechamente unido a la Virgen María. Por ello, es una fecha con mucho significado.
Cabe remarcar, que esta idea surge en el año 2005 en Caracas, capital de Venezuela, donde varios niños estaban rezando el rosario ante la Virgen, cuando algunas de las mujeres que estaban allí sintieron profundamente la presencia de la Madre de Dios y pensaron en las palabras del santo Padre Pío: “Si un millón de niños rezara el rosario, el mundo cambiaría”.
Es por ello, que cientos de miles de niños han participado en los años anteriores en esta iniciativa. Personas de todo el mundo han compartido numerosas experiencias conmovedoras, pero el acontecimiento más extraordinario de todos ha sido la alegría de ver a tantos niños orando, y presenciar que muchos de los colaboradores comenzaron a darle al Santo Rosario un lugar importante en sus vidas.