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26/12/22

Revelan la historia de una valiosa pieza lítica arqueológica recuperada este año

Se trata de un objeto de piedra que fue sustraído junto a otros cinco del Museo “Inca Huasi” y que representa a un felino bicéfalo ubicado sobre una base circular. Según estudios la pieza, restituida a la provincia de La Rioja este año, habría servido como tapa de una urna funeraria atribuida al periodo Condorhuasi/Alamito (IV y VII d. C.).



En la oportunidad Medios El Independiente revelará detalles del robo y posterior recuperación de una de las seis piezas de piedra y bronce que fueron sustraídas del Museo Inca Huasi, perteneciente a la Orden Franciscana, en el 2004.
 
La pieza lítica, que corresponde al periodo Condorhuasi/Alamito (IV y VII d. C., fue encontrada como parte de una colección privada y se restituyó a la provincia este año como resultado de las gestiones que realizó el Gobierno de La Rioja, a través de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural y Museos, dependiente de la Secretaría de Culturas del Ministerio de Turismo y Culturas.
 
Para conocer los pormenores del robo de la valiosa pieza Medios El Independiente entrevistó al actual encargado del Museo Inca Huasi, Manuel Barrios, quien recordó con precisión el relato sobre el hecho del fray Nicolás Pugliese.
 
“Yo fui el primer civil que ingresó como responsable del museo a partir de la firma de un convenio entre la Orden Franciscana y la Secretaría de Culturas de la Provincia. En ese entonces aún vivía el padre Nicolás Pugliese, quien falleció en el 2018. Él fue el guardián de este sitio luego del fallecimiento de su fundador, el fray Bernardino Gómez”, expresó en principio.
 
En la ocasión hizo hincapié en que “la colección de este museo es una de las más importantes de Sudamérica. Las piezas exhibidas aquí pertenecían al ingeniero Carlos Vallejo, al doctor César Reyes y al maestro de Famatina Nicolás Rivera, entre otros. Algunas también fueron encontradas durante las expediciones que el padre Bernandino realizó en el interior de la provincia y en Catamarca”.
 
A continuación Barrios subrayó: “El padre Pugliese siempre planteó la vulnerabilidad del edificio, más aún después del robo de las piezas, es por ello que solicitó la ayuda del Estado para la vigilancia del lugar. El día en el que sustrajeron los objetos él se encontraba solo porque la única colaboradora que tenía estaba de vacaciones. El museo ya había cerrado sus puertas pero dos supuestos turistas le pidieron que hiciera una excepción y los dejara realizar el recorrido”. 
 
“Eran dos personas, provenientes de otra provincia, que seguramente ya habían estado con anterioridad en el museo y sabían del grado de vulnerabilidad en el que se encontraba. También suponemos que lo conocían al padre Nicolás y al extenso relato que brindaba”, indicó el encargado. 
 
Y agregó: “Mientras un delincuente participaba del recorrido junto al padre la otra persona robaba las piezas. El fray no los descubrió en el momento del hecho, sino que se dio cuenta del faltante de los objetos después de que se fueron. Él recordaba ese día con mucha tristeza”.
 
De una relevancia incalculable 
 
Seguidamente Barrios se refirió a las características de las piezas sustraídas. “En total fueron seis piezas arqueológicas de piedra y bronce las que se robaron, y que en ese entonces se encontraban exhibidas en las que son hoy las Salas de Periodo Temprano y del Periodo Tardío. Además de este objeto lícito que se recuperó dentro de una colección privada, el cual posee una manija y podría haber sido empleado como tapa de una urna o como agarradera de escudos, se llevaron discos en bronce de la cultura Inca y una escultura que el padre Pugliese denominó ‘El pensador’”, manifestó al respecto.
 
Según consideró, “la pieza recuperada refleja un  insuperable grado de tallado en piedra. Los delincuentes tenían un gusto muy exquisito y sabían del valor de los objetos sustraídos”.
 
Asimismo el entrevistado comentó que “el padre Pugliese dejó asentados todos los detalles del robo en el inventario general. Una copia de ese documento fue añadido al informe que elaboré para aportar al reconocimiento de la pieza recuperada, yo había trabajado anteriormente en el museo y conocía los objetos sustraídos”.
 
En ese sentido puntualizó que el informe, enviado a Delitos Culturales, también contenía fotografías, fotocopias de libros de arqueología argentina y demás documentación que sirvió como prueba para demostrar que la pieza pertenecía al Inca Huasi. 
 
“La recuperación de esta pieza de piedra es un hecho trascendental, estoy seguro de que el padre Nicolás se sentiría muy contento”, finalizó Barrios. 
 
El proceso de restitución
 
La gestión para la restitución del objeto lítico, iniciada por el Gobierno de La Rioja, surgió a partir de un informe del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) sobre el depósito de una pieza robada atribuida al Museo Inca Huasi, producto de una causa tramitada ante el Juzgado N° 2 de Córdoba.
 
Al respecto la subsecretaria de Patrimonio Cultural de La Rioja, Ana Mercado Luna, en comunicación con Medios El Independiente destacó: “El retorno del objeto lítico al Museo Inca Huasi marca un hito en la gestión del patrimonio cultural, no solo para la provincia sino también para la Nación, ya que es la primera restitución de una pieza arqueológica que se hace desde el INAPL, autoridad de aplicación de la Ley Nacional de Patrimonio N° 25.743”. 
 
“La colaboración por parte de investigadores que conocían el caso fue fundamental, al igual que el aporte de la carta del arqueólogo cordobés Rodolfo Herrero, uno de los primeros en identificar la pieza en Córdoba. Una vez reunidos los documentos, fotografías y testimonios un equipo de la Secretaría de Culturas viajó en septiembre del 2021 a Buenos Aires para presentarlos y para conocer el objeto que estaba en custodia del INAPL”, agregó. 
 
Después de varios meses de espera y de trámites, finalmente el 22 de abril de este año la Subsecretaría de Patrimonio Cultural de la Provincia recibió la notificación del resultado favorable de la Justicia, la cual le informaba que se iba a proceder a gestionar la restitución de la pieza. 
 
El próximo paso fue la entrega formal de la pieza a la subsecretaria Mercado Luna por parte de la secretaria Nacional de Patrimonio Cultural, Valeria González, y de la directora del INAPL, Leonor Acuña. En la oportunidad también participaron investigadores y personal del INAPL y los referentes de Patrimonio de Catamarca, San Juan, Salta, Jujuy y Mendoza. 
 
El viaje de regreso de la pieza se coordinó bajo protocolos del seguro. El objeto fue custodiado por INTERPOL y por la Policía Aeroportuaria. Llegó a la provincia en manos de la delegada de La Rioja ante CONABIP, Marcela Mercado Luna, con poder legal otorgado por la Secretaría de Culturas. 
 
En el aeropuerto de La Rioja la pieza fue recibida por una comitiva integrada por la secretaria de Culturas de la Provincia, Patricia Herrera; personal de la Subsecretaría de Patrimonio; Policía Aeroportuaria y por miembros del Departamento de Prevención de Delitos contra el Patrimonio Cultural de la Policía Provincial. 
 
Luego la pieza fue llevada al Museo Inca Huasi donde la esperaban los trabajadores del lugar encabezados por Manuel Barrios, testigo clave en su recuperación, Fray Jorge Lezcano y la apoderada de la Orden Franciscana, Mariana Nievas. Allí fue ubicada en una vitrina, tarea que llevaron adelante la directora de Museos Provinciales, Analía Pizarro, y el integrante del Departamento de Arqueología, Ariel Ormeño. 
 
Este hecho establece un punto de partida para trabajar las políticas sobre tráfico ilícito y de recuperación de piezas del patrimonio riojano, incluso de aquellas que fueron sacadas de la provincia con fines de estudio o investigación y que hoy se encuentran exhibidas o en depósitos de museos e institutos de Buenos Aires.