
Alumnos de séptimo grado del Colegio Pío XII mantuvieron un diálogo con Medios El Independiente, para dar a conocer el proyecto Dando la vuelta. Se trata de la confección de mochilas sustentables, realizadas con bolsas de alimentos de mascotas, como material principal. Gracias a esta innovadora idea, los alumnos participarán en septiembre de la Feria de Ciencias y Tecnología en Buenos Aires.
Los estudiantes de séptimo año del Centro Educativo Diocesano Pío XXI: Zoe, Alan, Jazmín, Ana Lucía, Camila y Uma, visitaron Medios El Independiente junto a su profesor Joaquín Albornoz, en representación de sus compañeros.
En la oportunidad, contaron cómo fue el armado del proyecto, los materiales utilizados y la futura participación en la Feria Nacional de Educación, Artes, Ciencias y Tecnología. Los alumnos fueron seleccionados para formar parte de la instancia nacional que se desarrollará en Tecnópolis, del 25 al 28 de septiembre.

“Trabajaron en un proyecto de Feria de Ciencias, vienen pasando tres instancias, la colegial, la zonal y la provincial. En Buenos Aires, van a defender el proyecto en el que vienen trabajando desde comienzos de año”, explicó el profesor y agregó que “el mismo abarcó diferentes áreas como Tecnología, Ciencias Naturales, Construcción Ciudadana y Matemática”.
Luego, los jóvenes expresaron que la idea surgió en el aula en el mes de marzo aproximadamente. “Fue un día lluvioso en el que habían faltado muchos chicos y nos preguntamos por qué. Llegamos a la conclusión de que era porque a la mayoría se les mojaba la mochila y los útiles, cuando se trasladaban. Entonces nos pusimos a buscar soluciones para que ese problema ya no suceda”.
“Varios dijeron que podíamos hacer un paraguas para la mochila o un piloto. Surgieron muchas ideas y se nos ocurrió una mochila, y se eligió este material (bolsas de alimentos), porque cumple con nuestros objetivos: es impermeable, resistente y a la vez se reutiliza, así que cuidamos la casa común”, continuaron.
En cuanto al armado, dieron a conocer que les llevó alrededor de dos meses. “En la primera mochila tuvimos algunas fallas entonces fuimos mejorando el proceso. Reforzamos las costuras, el bolsillo, los cierres y hombreras con menos relleno”.
En la ocasión, mostraron cuatro prototipos de mochilas que tienen diferencias entre sí. El diseño fue consensuado entre todos los alumnos que aportaban ideas sobre las formas, colores, etc. También concretaron el armado de una etiqueta propia, con información sobre el cuidado y mantenimiento del objeto.
Además, construyeron una cartuchera realizada con la misma metodología.
Posteriormente, detallaron cómo fue la recolección del material utilizado. “Cada uno traía las bolsas de su casa, y pasaban por un proceso de lavado con un trapo húmedo. Un mes después, se nos acercó el dueño de la distribuidora Animal Zoo y nos comentó que al propietario de una marca de alimentos de mascotas, le interesó mucho el proyecto y nos mandó 30 bolsas sin utilizar”.
El próximo jueves 31 de agosto, desarrollarán una campaña para recolectar más bolsas en la Plaza 25 de Mayo, por lo que invitaron a la ciudadanía a sumarse a partir de las 9 de la mañana.
“Los chicos también se encargan de la selección de las bolsas, porque hay un material más débil o que tienen una lámina que no sirven. Ellos hicieron la mayor parte del trabajo en el aula, pero fueron a un taller para la parte de la costura con una máquina industrial, una profesional les fue explicando cómo era el proceso para que aprendan las diferentes técnicas. Dos de los compañeros pudieron vivir la experiencia de usar la máquina, pero por precaución no la utilizan todos. Todos tienen diferentes tareas”, continuó el docente encargado.
Juventud involucrada
El grupo de 7° “A” que ejecutó el proyecto ‘Dando la vuelta’, indicó que se encuentran en el proceso de patentado, “hemos visto que tiene un gran impacto e interés. Es un proyecto de todos, representamos a 30 alumnos. También en las instancias nacionales”.
En referencia a la preparación para el evento en Tecnópolis, señalaron que “venimos tomando notas, observando todos los procesos que se realizaron para que a la hora de que estén los valoradores, sepamos explicarles. También socializamos el proyecto en diferentes lugares, con el acompañamiento de diferentes áreas, de las autoridades del Colegio, y trabajamos en la encíclica del Papa Franciso Laudato Si”.
Luego, el profesor Joaquín resaltó la importancia de que las juventudes se involucren en estas temáticas. “Ellos buscaron concientizar, vimos el impacto que generaron. Estamos haciendo algo grande. Se trata de una bolsa que sabemos que van a pasar muchos años para que el material se degrade, estamos mostrando que se puede reciclar de diferentes maneras. Nadie pensó que podía terminar siendo una mochila”.
Asimismo, destacaron que los objetos son resistentes, impermeables y con gran capacidad. Son de 18 litros o 20 litros cada una. “Probamos ponerles hasta siete cuadernos adentro y aguantan muy bien, son bastante amplias. Las usamos para todo”.
Más detalles
A través de un manual de uso y cuidado que se encuentra en la etiqueta de cada mochila, se detalla que el producto confeccionado “le da un nuevo uso al material que generalmente termina en la basura, contaminando nuestra casa común, como es el caso de la bolsa de alimentos para perros”.
La misma no se lava en el lavarropas, “debe lavarse a mano con un trapo húmedo, no utilizar un cepillo o algún objeto que pueda rayar el material”.
“Hay que evitar doblar o arrugar la mochila ya que después es probable que queden marcas, no tirar con fuerza el cierre porque se puede romper, y cargar un peso adecuado para no forzar de más las costuras”, continúa el documento online.
Por último, la mochila debe usarse con “las dos hombreras para tener una postura derecha, no se debe llevar demasiado peso para no esforzar la columna, y tiene que estar ubicada en el centro de la espalda para estar cómodo”.