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La tecnología también se impuso en las bibliotecas

Cada 13 de setiembre se celebra en Argentina el Día del Bibliotecario y la Bibliotecaria, y a diferencia de lo que prima en el imaginario colectivo al evocar esta importante profesión, ya no se trata de una persona quitando el polvo de los libros de una enorme estantería de un viejo edificio. Muy por el contrario, y como no podía ser de otra manera, la tecnología también se inmiscuyó en este ámbito, ampliando el rol y los objetivos de la bibliotecología. De eso y de muchos aspectos más, Medios El Independiente, habló con Stella Maris Carra, bibliotecaria y profesora de la carrera.



 

Stela Carra, bibliotecaria recibida en la UNLaR, desempeña su profesión en la Fundación Barceló y también es profesora en el Instituto Ingeniero Otto Krause, de la asignatura Practicas Profesionalizantes en bibliotecología con Trabajo de Campo; donde al igual que en la UNLaR la carrera costa de tres años de cursado.


 

Remontándose a los orígenes de la celebración, Stela refirió que “el Día del Bibliotecario se celebra en Argentina cada 13 de septiembre, fecha en la que se cumple un nuevo aniversario de una desataca edición del Diario la Gazeta de Buenos Ayres, publicada este día en el año 1810. La fecha fue establecida en el año 1842, en el congreso de bibliotecarios reunidos en Santiago del Estero, este homenaje a todos los bibliotecarios del país, coincide con el artículo titulado Educación, escrito por Mariano Moreno, en el que se informaba de la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, hoy denominada Biblioteca Nacional.

Cabe recordar, que en aquel documento se anunciaba los nombramientos del Dr. Saturnino Segu­rola y de Fray Cayetano Rodríguez, primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la república.

Por otro lado, señaló que el objetivo de la carrera es preparar al futuro bibliotecario en las técnicas necesarias para coleccionar, organizar, comunicar y preservar la información registrada en diversos campos del conocimiento, donde se reformulan políticas de asesoramiento en la creación de bibliotecas, centros de documentación, bases de datos y organización de archivos.

Con respecto al rol del bibliotecario, Stela describió que consta de procedimientos para organizar la información, ayudando e instruyendo a otras personas acerca de la manera más eficiente de identificar y acceder a la información requerida en cualquiera de sus formatos, sea este físico o digital.

En tanto, que explicó que las tareas del bibliotecario son múltiples y vararías, “desde la adquisición de nuevos materiales, su catalogación y clasificación, el desarrollo de las colecciones, el descarte de materiales obsoletos, la conducción de entrevistas de referencia, la contratación a la suscripción a revistas impresas y electrónicas”.

Y agregó: “consiste en mantener un orden estricto, ya que eso agiliza la búsqueda. Lo más importante de la tarea del bibliotecario es estar a disponibilidad del nuevo usuario que llega constantemente en búsqueda de la información, guiándolos en el manejo de todas las herramientas que la biblioteca presenta”.

El campo de acción de los bibliotecarios es variado, y va desde bibliotecas públicas, bibliotecas de instituciones educativas públicas o privadas, bibliotecas parlamentarias y bibliotecas nacionales, que son las encargadas de reunir y conservar toda la publicación bibliográfica de un país. Asimismo, Stela detalló que en Argentina también existen las bibliotecas especiales, para personas ciegas o sordas.

En esa línea, recordó que durante su etapa de estudiante tuvo la posibilidad de viajar en grupos de bibliotecarios a la Plaza Mayor de Córdoba, donde pasearon por la biblioteca, los archivos, la casa de La Memoria, las misiones Jesuíticas, “nos hicieron ingresar en ese mundo maravilloso y mágico. En otra oportunidad, realice un viaje a la biblioteca Nacional de Buenos Aires donde pude transitar todas las salas, fue espectacular, son circunstancias donde uno queda enamorado de la carrera, estar en contacto con el saber que no ocupa lugar y que abre muchas puertas, muchos mundos”.

 

Digitalización de la bibliotecología

En ese aspecto, Carra describió que “hay material físico, que es el que se facilita en mano; a su vez hay material digital, que requiere una guía para aprender la manera de ingresar, ya que la misma se maneja por bases, hay libros en línea y hay bases de búsqueda que son bases pagadas que maneja la institución, (Fundación Barceló) que son lugares de libre acceso para el alumno generando un usuario y contraseña que luego puede utilizar desde su hogar, en la biblioteca misma o en cualquier otro lugar que así lo desee”.

En referencia al traspaso de lo físico a lo digital, la profesional lo describió como un proceso, una transformación que requirió de reorganizarse y perfeccionarse para poder contener a esa población en búsqueda de información.

“Los cambios son buenos, hoy vivimos en este mundo tan globalizado, tan lleno de información, al punto de que puede ser nocivo, pero siempre que esté regulado es bueno. Es por eso que siempre es muy importante que en todo esto siempre haya una guía”, sostuvo la bibliotecaria.

Concluyendo con el relato, y enfocándose en el aspecto original de la bibliotecología, dijo que “en estos tiempos tan convulsionados, ocupar la mente en una lectura o en estudiar una carrera es muy importante “creo es necesario que como adultos inculquemos a los más pequeños la importancia de leer, en mi caso tengo dos nietos maravillosos, que son niños que aman la lectura, es nuestro deber como adultos ser los guías de estos seres que están en la búsqueda de un mundo mejor”.