
La ancestral ceremonia se realizará a las 12, frente a la Casa de Gobierno, entre las sagradas imágenes de San Nicolás de Bari y el Niño Jesús Alcalde. Será presidido por el obispo monseñor Dante Gustavo Braida, el presbiterio riojano y la participación de autoridades provinciales y municipales.
Una vez más La Rioja se viste de fiesta con el tradicional Tinkunaco, previsto como siempre a las 12, del mediodía, en la esquina de las calles San Nicolás de Bari y 25 de Mayo. Como cada 31 de diciembre se vive la ceremonia más importante de religiosidad popular que recuerda el alzamiento diaguita contra los españoles durante 1593.
El Tinkunaco es la fiesta popular y religiosa más importante de la provincia de La Rioja. Se celebra hace más de 400 y en ella confluyen raíces andinas e hispánicas que se fueron resignificando a lo largo de la historia. Los actos programados para hoy se iniciarán con la celebración de misas en la Iglesia Catedral a las 8 y 9,20, en tanto que en horas de la tarde habrá nuevos oficios eucarísticos a las 20, destinado a mujeres y a las 22, a los hombres.
La ceremonia
El 31 de diciembre al medio día, San Nicolás representando al pueblo español sale de la Iglesia Catedral y espera al Niño Jesús representando al pueblo diaguita, que viene desde el Convento San Francisco acompañado por San Francisco Solano, mediador de paz entre ambas colectividades en la Semana Santa de 1593. Cuando se produce el encuentro frente a la casa de gobierno, todos, San Nicolás y San Francisco incluidos, se postran ante el Niño reconociéndolo Alcalde. Es un pacto de entrega mutua.
El Niño trae la paz y ambos pueblos reconciliados lo reconocen como única autoridad. Todos se dan la paz comenzando por la Cofradía de los Allis (pertenecientes al Niño Alcalde) y los Alférez (acompañantes de San Nicolás). Seguidamente, la autoridad municipal, en este caso el intendente Armando Molina, le entrega las nuevas llaves de la ciudad al Inca, representante de los Diaguitas quien la deposita en la urna del Niño Alcalde. San Francisco se vuelve a su convento y el Alcalde Niño con San Nicolás ingresan a la Catedral entre vítores, campanas, himnos con ruegos y agradecimientos de los promesantes distinguidos con bandas o vestimentas de color morado, cintas de colores y banderas del estilo de los instrumentos de lucha de los diaguitas que se llevan inclinadas en signo de paz.
Durante el Tinkunaco se conmemora un pacto de paz que sucedió en las Pascuas de 1593 entre los conquistadores españoles y los diaguitas que habitaban La Rioja. Medio siglo más tarde de aquel episodio, fueron los jesuitas quienes retomaron esta historia como parte de su práctica evangelizadora y dieron origen a la celebración.