
El traspaso del defensor, que parecía inminente, finalmente se cayó debido a un incumplimiento de pago por parte de Foster Gillett, el empresario detrás de la operación.
El grupo encabezado por Gillett no abonó los 8,5 millones de dólares acordados para el defensor, lo que echó por tierra la negociación. Tras semanas entrenando por su cuenta en Italia, Gómez deberá regresar a Vélez Sarsfield, el club dueño de su ficha, que aún tiene contrato con él.
Este desenlace es un golpe más para el defensor, quien, luego de una destacada actuación en el campeonato local, esperaba dar el salto a Europa. A pesar de las promesas de Gillett, las dificultades económicas y la falta de claridad en la triangulación de fondos fueron factores clave en la cancelación del pase.
Gómez, quien se encontraba entrenando en Italia, había estado esperando noticias sobre su futuro y, según fuentes cercanas a su entorno, la situación lo había afectado emocionalmente. Ahora, deberá volver a Liniers, donde se le espera con los brazos abiertos, aunque los posibles desacuerdos con la decisión podrían generar tensiones.