
La familia de Lautaro Mendizábal, un joven de 24 años que sufrió un grave siniestro vial el pasado 12 de octubre en la rotonda de Las Padercitas, atraviesa momentos de profunda desesperación ante la falta de respuestas concretas del sistema de salud. Si bien el joven logró superar las lesiones provocadas por el accidente, hoy su vida se encuentra en riesgo por una grave complicación respiratoria que, según denuncian sus padres, se originó durante su internación.
Lautaro permaneció 19 días internado en Terapia Intensiva, donde fue entubado y conectado a un respirador artificial. Tras salir de ese sector, comenzó a manifestar serias dificultades para respirar. Con el correr de los días, los médicos le informaron a la familia que el joven presenta un cierre progresivo de la tráquea, una secuela que obliga a realizarle intervenciones periódicas para poder mantener las vías respiratorias abiertas. “Él ya está sano del accidente. El problema no es una quebradura ni un golpe, el problema es lo que le provocaron con la intubación”, expresó su padre, Gabriel Mendizábal, quien denunció que la manguera utilizada durante el procedimiento habría cicatrizado con la tráquea.
“Cada 10 o 12 días lo tienen que volver a intervenir. Así no se puede vivir, el chico no aguanta más”, remarcó. Hasta el momento, Lautaro fue sometido a tres cirugías menores, conocidas como raspajes. La primera fue cubierta por el hospital, pero las dos siguientes debieron ser afrontadas por la familia, con costos que superaron los cuatro millones de pesos. Para poder cubrir esos gastos, Gabriel Mendizábal contó que debió vender un vehículo de manera urgente. “Ya no tenemos más nada para vender ni de dónde sacar plata”, lamentó. La madre del joven, Carina Agüero, reclama una solución definitiva: una cirugía de alta complejidad que se realiza en el Instituto del Corazón (INCOR), a cargo del doctor Mario Santander, o bien el traslado inmediato a la provincia de Córdoba, donde el procedimiento podría concretarse. Según indicó, los papeles para la derivación ya estarían avanzados, pero la orden médica nunca termina de llegar. “Un día nos dicen que sí, al otro que hay que esperar. Mientras tanto, mi hijo no puede respirar”, expresó la mujer, quien aseguró que en las últimas horas Lautaro debió ser internado nuevamente. “Anoche me dijeron que hoy lo iban a operar, pero nadie da la cara ni confirma nada”, denunció.
La familia también cuestiona la falta de información y acompañamiento por parte de las autoridades del hospital. “Los enfermeros hacen lo que pueden, pero los médicos no salen a hablar. Acá el que tiene que dar respuestas es el director”, señaló Gabriel, quien no descartó que el caso pueda constituir una presunta mala praxis. “La secuela es del hospital, no del accidente. Él no tuvo golpes en la cabeza ni en el cuello”, afirmó.
Mientras tanto, Lautaro permanece internado, con dificultades respiratorias constantes y bajo un estado de angustia permanente. “Es verlo llorar porque siente que en cualquier momento se puede morir”, relató su padre. Ante este escenario, la familia reiteró su pedido urgente a las autoridades sanitarias: que se autorice de inmediato la cirugía definitiva en la provincia o que se concrete el traslado a Córdoba. “Yo no lo voy a dejar morir asfixiado en una cama de hospital sin que hagan algo”, advirtió la madre.