
Diplomáticos estadounidenses arribaron a Caracas para evaluar una reanudación gradual de los vínculos interrumpidos desde 2019. El acuerdo incluye la reactivación de la industria petrolera bajo la supervisión de Donald Trump.
Venezuela y Estados Unidos emprendieron este sábado un proceso formal para restablecer sus relaciones diplomáticas, marcando un giro histórico tras el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La hoja de ruta incluye la llegada de diplomáticos de Washington a la capital venezolana y el envío de una delegación del gobierno interino, encabezada por Delcy Rodríguez, hacia territorio norteamericano.
Según supo la Agencia de Noticias Argentinas, el acercamiento bilateral tiene como eje central la reconstrucción de la industria petrolera venezolana. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que su administración tendrá la potestad de elegir a las empresas que operarán en el país caribeño, que posee las mayores reservas de crudo del mundo pero con una infraestructura severamente dañada.
A la par de los movimientos diplomáticos, el gobierno interino inició una liberación progresiva de presos políticos, aunque el ritmo de las excarcelaciones genera angustia en las familias:
Trump canceló una "segunda oleada de ataques" debido a estas liberaciones, pero mantiene la presión sobre el flujo de crudo. Recientemente, fuerzas estadounidenses incautaron el buque Olina, que intentaba eludir los controles; sin embargo, PDVSA describió el hecho como una "operación conjunta exitosa" tras el cambio de clima político.
En el plano regional, la caída de Maduro ha reconfigurado las alianzas:
Mientras tanto, en Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega detuvo al menos a 61 personas por celebrar o manifestar apoyo en redes sociales a la captura de Maduro, evidenciando el impacto de la crisis venezolana en sus aliados ideológicos.