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El desafío que ofrece caminar por la vereda en un tramo de la calle Belgrano

La cuadra de la calle Belgrano, situada entre las calles San Nicolás de Bari (oeste) y Pelagio B. Luna, representa hoy uno de los puntos de mayor conflicto urbanístico en el corazón de la capital. A pesar de ser una arteria vital por el flujo comercial y administrativo, el estado de sus veredas y la calzada evidencian un abandono que afecta a todos quienes circulan a diario.



Esquivar las baldosas sueltas para no tropezar o lo que es peor no están y generan un desnivel muy peligroso que obliga a los peatones a caminar mirando siempre al piso. Transitar con el temor de caerse por el mal estado de la vereda, son algunas de las quejas que presentan los vecinos que a diario deben circular incómodamente en una acera desnivelada y destruída.

Medios El Independiente al hacer un recorrido por el centro de la capital pudo constatar el estado calamitoso de las veredas, y quienes caminan para no sufrir algún accidente deben hacerlo siempre mirando al suelo. Uno de los lugares críticos es justamente sobre la calle Belgrano, al 30.

El primer gran obstáculo es el estado de la infraestructura de la acera. En este tramo, las veredas presentan una superficie irregular, con baldosas sueltas y desniveles pronunciados que se convierten en trampas para los transeúntes, especialmente para adultos mayores y personas con movilidad reducida.

La responsabilidad, aunque legalmente recae en el frentista para el mantenimiento básico, se diluye ante la falta de una intervención integral por parte de las autoridades competentes que unifique criterios estéticos y de seguridad.

Caminar por la vereda izquierda siguiendo la orientación de la calle es hacer malabarismos ante la presencia o ausencia de las baldosas completamente destruidas lo que se convierto en tramo peligroso y molesto que puede provocar potenciales caídas y lesiones no exenta de fracturas.

Además en ese tramo de menos de 50 metros dificulta el paso a personas con cochecitos o discapacidades, y obliga a los peatones a caminar por la calle junto a los autos, aumentando el riesgo de accidentes, y es un problema recurrente en muchas ciudades debido a materiales de mala calidad o falta de mantenimiento. Para colmo en ese mismo tramo los días de lluvia se forma una verdadera laguna debida a la falta de drenaje del agua por lo que los vehículos que pasan no pueden evitar lanzar con sus ruedas esa agua sucia.

La iluminación, aunque reforzada en zonas aledañas, sigue siendo deficiente en ciertos puntos de esta cuadra, lo que incrementa la posibilidad de caerse o tropezarse durante las horas nocturnas. El impacto visual es de un microcentro que se detuvo en el tiempo, contrastando con las renovaciones realizadas en plazas cercanas.

El tránsito vehicular no es ajeno al caos. Siendo una vía de conexión directa, el estacionamiento indebido y la carga y descarga de mercadería fuera de horario saturan el paso, generando ruidos molestos y contaminación.

Pero si bien esta época, donde el bajo tránsito de los padres camino a las escuelas céntricas (otro problema), y de aquellos empleados de la Administración Pública que van a sus trabajos, generan que esta calle no tenga horarios picos donde se atasque, sino más bien en todo momento la hace un punto de tratar de evitarla.

Curiosamente esta zona como se mencionó es bastante transitada, siendo por esta calle se encuentra el Anexo del Banco Rioja y a la vuelta, a menos de 100 metros se encuentra la Casa de Gobierno y todo el centro riojano compuesto en su mayoría por comercios de distintos rubros. Por la calle Pelagio B. Luna está el Banco Nación y al frente el Paseo Cultural "Castro Barros", dos grandes que si bien sus rubros son diferentes pero concentran un gran número de personas que de alguna u otra forma tiene que pasar por la calle Belgrano.

La lucha ahora será saber para delante quien tomará las riendas de un problema que va crecer con el tiempo si no se prioriza arreglar, y que puede llegar a causar varios problemas si no se soluciona, por lo que el Municipio y los dueños de los locales deberán conversar para solucionar esto.

En los barrios

La situación casi se repite o es más complicado en los distintos barrios capitalinos donde en general las veredas además de los fuertes desniveles presentan serios deterioros, y ni hablar cuando llueve y esos desniveles se cubren de agua.

Esto genera un serio problema para todos los peatones, en especial para los adultos mayores, ni hablar si se trata de personas con alguna discapacidad motriz. La ciudad capital por el momento no logra recomponer el mal estado de las veredas que afectan la transitabilidad de las personas. Baldosas y mosaicos levantados, pozos imperceptibles pero que pueden ocasionar graves accidentes y huecos en las cajas de servicios públicos, son los obstáculos que cada vecino debe sortear cuando transita por una vereda en mal estado.