
La 108° Peregrinación con la imagen de San Francisco Solano hacia el paraje quebradeño de Las Padercitas, se concretará el próximo 9 de agosto. En forma simultánea se recordará el 300 aniversario de la canonización del Santo. La novena iniciará el 31de julio.
En el marco del Año Jubilar 2026 en homenaje a los Beatos Mártires Riojanos, Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabirel Longueville y Wenceslaco Pedernera,, la comunidad se prepara para vivir la novena y posterior Procesión y Encuentro entre San Francisco Solano y el Niño Alcalde, que forma parte de la tradicional Peregrinación a Las Padercitas, en su 108° edición.
La comunidad franciscana en esta capital informó sobre las fiestas en honor a San Francisco Solano, cuya novena se iniciará el próximo 31 de julio y se extenderá hasta el 8 de agosto.
El rezo de la novena se hará en la Iglesia de San Francisco en el centro de la Capital, a partir de las 19,30 con rezo del rosario y luego a las 20, celebración de la Santa Misa y novena, en tanto que en el templo San Francisco Solano emplazado en Las Padercitas se hará a partir de las 16,30, rezo del rosario y novena y a las 17, la Santa Misa.
Como es tradición, el 1 de agosto, se concretará el traslado de la imagen del Niño Jesús Alcalde hacia Las Padercitas. La jornada se iniciará a las 15, desde el templo franciscano del centro capitalino y a las 20, velada en el templo de la quebrada.
Peregrinación
Como todos los años, en esta oportunidad se concretará el domingo 9 de agosto, la 108° Peregrinación hacia Las Padercitas con el traslado de la sagrada imagen de San Francisco Solano.
La jornada festiva se iniciará a las 7, con la celebración de la misa de los peregrinos en el templo franciscano del centro de la ciudad; a las 7,45 se iniciará la caminata por calles de la ciudad para continuar por la avenida San Francisco; a las 10,30, de reeditará el gesto del Tinkunaco en la zona de la Puerta de la Quebrada con la participación de las imágenes de San Francisco Solano y el Niño Jesús Alcalde, para arribar al templo de Las Padercitas, donde a las 11,15 se oficiará la solemne misa.
El recorrido será por calle Bazán y Bustos, luego avenida Perón, Rivadavia, Roque A. Luna (costado del Tajamar), la Llama Votiva y finalmente por avenida San Francisco hasta el kilómetro 6 ½, donde se realizará el gesto del Tinkunaco, evocando el histórico momento en el que San Francisco propició la paz entre españoles y diaguitas.
A las 16, se producirá la despedida del Santo y se iniciará el retorno hacia el centro capitalino donde a las 20, se oficiará la Santa Misa.
El apóstol de América
San Francisco Solano fue un fraile y sacerdote misionero franciscano español (1549–1610). Conocido como el "Apóstol de América", dedicó casi 20 años de su vida a evangelizar a los pueblos indígenas y colonizadores en el Virreinato del Perú, abarcando regiones de los actuales territorios de Perú, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina.
Es venerado en la Iglesia Católica por su vida de extrema pobreza, su talento musical para tocar el violín y la guitarra con el fin de atraer a las multitudes, y su famoso don de lenguas. Se le atribuyen numerosos milagros y es una figura central de la devoción popular en el noroeste argentino.
Francisco había nacido en Montilla (Córdoba, España) el 10 de marzo de 1549, tercer hijo de Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez, en el seno de una familia acomodada y noble. Estudió en un colegio jesuita de Córdoba, donde se distinguió por su viva inteligencia y su talante contemplativo y caritativo. Antes de terminar sus estudios de medicina, solicitó y consiguió ser admitido entre los Frailes Menores de la Provincia Observante de Granada; en abril de 1569 vistió el hábito y profesó sus votos al año siguiente. En 1587 fue trasladado al convento de San Luis de la Zubia, cerca de Granada, fue un elocuente y muy respetado predicador popular y apóstol entre los enfermos y encarcelados de toda la zona circundante.
En parte para huir de la veneración del pueblo, el 28 de febrero de 1589 Fr. Francisco se enroló como misionero para las Américas; embarcó y llegó a Cartagena, Colombia, en mayo de ese año; desde allí continuó hasta Nombre de Dios (Colón), Panamá, que atravesó a pie para llegar a la costa del Pacífico.
De camino a Perú, el galeón en el que viajaba naufragó. Los náufragos fueron rescatados en medio de mil tribulaciones y Francisco se propuso como padre y protector de aquella comunidad de desesperados, convirtiendo y bautizando a muchos esclavos que también iban en el barco. Tras meses de penurias consiguió llegar a Lima, y luego recorrió otros 3000 km para llegar en 1590 a Tucumán, en el norte de Argentina. Aquí se le confió la responsabilidad de la Custodia Franciscana de San Jorge, fundada en 1565, con la tarea de visitar las misiones. Superadas las grandes dificultades lingüísticas, fundó nuevas misiones, de las que fue doctrinero, ejerciendo un difícil y a la vez fecundo apostolado entre los nativos, de los que llegó a ser evangelizador, pacificador y defensor, favorecido varias veces por el don de lenguas.
Su beatificación tuvo lugar el 25 de enero de 1675 por Clemente X. Fue canonizado por Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726.
La fama de santidad
Siempre austero, paciente, humilde y perfecto en la observancia de la Regla, continuó sus estudios de filosofía y teología en el convento de Santa María de Loreto, cerca de Sevilla, viviendo en un miserable armario junto al coro. Celebró su primera misa el 4 de octubre de 1576.
En 1581 fue nombrado maestro de novicios en el convento de Arruzafa en Córdoba, cargo que también desempeñó en el de Sierra Morena, al que fue trasladado hacia el 1583 y donde entonces ejerció también el oficio de Guardián y predicador.
En todas partes le acompañaba su fama de santidad y taumaturgo por los milagros que realizaba. Cuando estalló la peste bubónica en la cercana ciudad de Montoro, se ofreció voluntario para asistir a los apestados.