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Mel Toledo: "No se queden, somos prioridad"

La cantante riojana contó ayer que durante su última relación atravesó situaciones de violencia física y psicológica. Su testimonio, acompañado por imágenes de las lesiones que padeció, expone una realidad que muchas mujeres viven en silencio por miedo, vergüenza o culpa. Su mensaje busca transformar ese silencio en una advertencia: la violencia no es amor y nadie merece vivirla.



La cantante riojana Mel Toledo decidió ayer compartir públicamente una experiencia dolorosa que durante mucho tiempo mantuvo en silencio: contó que fue víctima de violencia durante su última relación.

En un extenso mensaje publicado en sus redes sociales, la artista relató situaciones de violencia física, malos tratos, humillaciones y palabras que, según expresó, fueron dañando su autoestima. También compartió imágenes de las heridas y moretones que quedaron como evidencia de algunas de esas agresiones.

Pero detrás de esas marcas visibles hay otras heridas que no siempre pueden verse. El miedo, la vergüenza, la culpa y el sentimiento de no estar eligiéndose a sí misma fueron parte de la experiencia que Toledo decidió ahora poner en palabras.

“Mucho tiempo sufrí violencia en mi última relación. No lo merecía, no merecía los malos tratos ni las palabras que me lastimaron”, escribió.

Hablar de violencia de género continúa siendo difícil para muchas mujeres, especialmente cuando aparecen preguntas, prejuicios o miradas que terminan responsabilizando a quien atraviesa la situación.

Toledo lo expresó con claridad al recordar por qué permaneció en silencio: “Me quedé callada todo el tiempo por vergüenza, por miedo, no sé”.

No se trata de preguntarse por qué una mujer no se fue antes. La violencia puede instalarse progresivamente y afectar la autoestima, la autonomía y la capacidad de tomar decisiones con libertad. El miedo, el control, las amenazas, la dependencia emocional o económica y el aislamiento pueden convertirse en obstáculos para pedir ayuda y salir de una relación violenta. La responsabilidad es de quien ejerce la violencia.

En su publicación, Toledo contó que “llegó a sentirse culpable, que dejó de estar en paz y que comenzó a sentirse menos de lo que realmente es. También expresó que hoy puede mirar aquella situación desde otro lugar y afirmar que no quiere regresar allí”.

“Agradezco a Dios que estuvo protegiéndome siempre, que me dio la fortaleza de entender que ahí no quiero volver nunca más”, manifestó.

La cantante decidió hablar “por mí”, según sus propias palabras, pero su mensaje rápidamente adquiere una dimensión colectiva cuando se dirige a otras mujeres: “NO SE QUEDEN, somos prioridad”.

La violencia no siempre comienza con un golpe. También puede aparecer en forma de insultos, humillaciones, amenazas, control, manipulación, aislamiento o conductas destinadas a hacer sentir a una mujer que vale menos. Y ninguna de esas situaciones debe ser naturalizada.

El testimonio de Mel Toledo vuelve a poner en el centro una pregunta necesaria: ¿cuántas mujeres permanecen en silencio porque sienten que nadie las va a comprender?

Por eso, hablar importa. Escuchar sin juzgar importa. Acompañar importa. Y garantizar que una mujer pueda acceder a orientación y asistencia cuando decide pedir ayuda también es fundamental.

Dónde pedir ayuda

En Argentina, la Línea 144 brinda atención, contención y asesoramiento a personas que atraviesan situaciones de violencia por razones de género. Es gratuita y funciona las 24 horas, los 365 días del año.

En La Rioja, el Gobierno provincial dispone además de recursos de asistencia vinculados a situaciones de violencia de género a través del área de Mujer y Diversidad. Hablar no es exagerar. Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Y sobrevivir a una situación de violencia no debería ser motivo de vergüenza.

El mensaje de Mel Toledo puede resumirse en sus propias palabras: “No se queden, somos prioridad”. Porque elegirse también puede ser el primer paso para volver a vivir en paz.